Opinión

¿Hacia dónde va Vigo?

Las ciudades, como las personas, pasan por momentos clave donde determinadas decisiones pueden cambiar su futuro.

Cuando se planteó el AVE Madrid-Galicia, la entrada a Orense estaba clara, pero de ahí en adelante se plantearon dos opciones, la llamada en “L”, a Vigo, Pontevedra, Santiago y La Coruña y la que finalmente se llevó el gato al agua, a Santiago y La Coruña, dejando fuera a Vigo y Pontevedra, con la promesa posterior de conectarlas mediante un desvío a la altura de Cerdedo, hacia Pontevedra y finalmente a Vigo. En su lugar se está construyendo un trazado Santiago-Vigo y manteniendo la eterna promesa de Cerdedo, que de hacerse sería realmente un ramal del AVE a Pontevedra, no a Vigo.

La solución Orense-Vigo con prolongación a Santiago y La Coruña, habría evitado el coste del trazado de Orense a Santiago, Vigo hubiera construido su salida sur con la comunicación con Bouzas y el puerto, se hubiera acercado el AVE al norte de Portugal y con ello acelerado su proceso de comunicación con Oporto y Lisboa y a la vez modernizado la línea ferroviaria por el Miño, con una demora en llegar a La Coruña muy inferior a la que ahora se propone para Vigo, pero sobre todo habría colocado al puerto de Vigo en la mejor disposición para convertirse en el puerto de Madrid, con el trazado mixto (pasajeros-mercancías) tal y como se pidió posteriormente desde Galicia, enlazando directamente con Europa.

El nulo peso político y empresarial de Vigo, junto a su sempiterna indeterminación de objetivos claros y concretos, por otra parte siempre combatidos desde instituciones de la propia ciudad, se puso sobre el tapete. Ante las grandes infraestructuras, Fraga, una vez mas, volvió a equivocarse (véase Silleda, Ciudad de la Cultura, puerto exterior de La Coruña) y, una vez mas, apostó por el protagonismo del norte. Así las cosas, con la aparición de Caballero en la alcaldía viguesa y la ciudad sin reaccionar, el futuro de Vigo no parece demasiado esperanzador.

Actualmente Vigo, si quiere ser competitiva, necesita las siguientes infraestructuras: En cuanto al puerto, mayor línea de atraque y mas profunda (buques post panamax) y la habilitación pronta del puerto seco. En aeroportuarias, reconvertir su aeropuerto en un mayor protagonismo de la carga sobre el pasaje, con gestión de retornos, reconvirtiendo gran parte de su mega aparcamiento en un disuasorio de la ciudad en colaboración con Vitrasa. En cuanto al ferrocarril, la reforma y modernización de la línea férrea del Miño con reforma de estaciones intermedias para amplios parques de estacionamiento de mercancías en espera, para una eficiente compatibilidad con los cruces del pasaje, así como la salida sur hacia Sárdoma para conexión directa con Porriño y el puerto por Bouzas, tanto como apoyar la extensión de la línea de AVE a Lavacolla, a fin de poner el aeropuerto internacional a media hora. En cuanto a carreteras, el túnel directo a Porriño, así como el nuevo vial de Pontevedra a Ponteareas para evitar colapsos en Rande.

En su lugar, y porque nuestros políticos nunca han tenido ni repajolera idea sobre el futuro de Vigo, se ha jugado demagógicamente y contra los intereses de la ciudad en apostar por infraestructuras que nada aportan a sus posibilidades de competitividad internacional (AVE por Cerdedo, sobre dimensionamiento del aeropuerto y de su aparcamiento, ampliación del puente de Rande, mega estación, etc.) y ello además contando siempre con todo tipo de oposiciones a cualquier inversión, tanto desde medios e instituciones de la propia ciudad, como sobre todo por parte de su máximo representante al frente (aceras y lavaderos), el mayor baluarte para el regreso a la aldea que ya Palacios profetizó que siempre sería, debido a sus gobernantes.

Vigo, levántate y anda… pero de una puñetera vez.

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