Opinión

Un ciudadano, un cargo

Preguntado un socialista por su predisposición a ceder una casa al pueblo si tuviese dos, afirmaba rotundamente que por descontado, al igual que si tuviese dos coches o dos yates, pero nunca dos gallinas, por la sencilla razón de que esas… sí las tenía.

Evidentemente, que nuestra democracia es enormemente imperfecta lo sufrimos todos los días, aunque en las proximidades a celebrarse elecciones, el asunto es para echarse a temblar pues la ética, la estética, la legalidad y las puñaladas de todo tipo se entremezclan componiendo las mas extrañas, pintorescas y esperpénticas figuras.

El máximo responsable gallego del partido de los socialistas, defiende con sumo acierto la máxima de “un ciudadano, un cargo”, algo que como en el caso de la gallina, a algunos, o a algunas, les cuesta asimilar.

Lo lógico es que si ya ocupas un cargo no te presentes a otro hasta haber cumplido el tiempo para el cual fuiste elegido, ya que se supone que te debes a los ciudadanos que pusieron en ti su confianza para que les defendieses desde ese puesto que ocupas, en el Gobierno o en la oposición, y lo hicieses a lo largo de toda la legislatura (ahí pecan todos y de todos los partidos). Eso es lo ético. Otra postura es la de dimitir del puesto que ocupas para presentarte a otro cargo, sabiendo entonces el ciudadano que te dedicarás a aquello a lo que de nuevo te presentas y tu cargo anterior será ocupado por un suplente (democráticamente, un mal menor). Eso pudiera ser la estética. Lo de seguir ocupando un cargo, presentarse a otro, no renunciar a ninguno y engañar al ciudadano con uno y con otro, en esta democracia de chicha y nabo, es legal, pero no tiene nada ni de ético, ni de estético, ni de legítimo.

En el ámbito nacional, confieso que ni entiendo, ni admito y me sentiría profundamente engañado si hubiese votado a Mª Dolores de Cospedal para el cargo de Presidenta de mi Comunidad, y día sí y otro también la viera ocupada permanentemente en cuestiones de gobernanza de partido o de cercanía del Estado, cuando ha sido elegida para encauzar la Comunidad mas entrampada de todas y donde creo que 24 horas son pocas para tal cometido, o al menos eso debe parecer.

En nuestro ámbito mas próximo, lo de Carmela Silva, la super protegida del okupa de la alcaldía, es de traca. No hay lista donde no se presente, con enfrentamientos y subterfugios internos de todo tipo, sin renunciar a nada y sistemáticamente sin conseguir absolutamente nada en ninguno de sus cargos, para la ciudad que dice representar. Diez preguntas en Madrid en toda una legislatura, cuando Ana Pastor ha formulado 1.200 en el mismo tiempo, aunque eso sí, durante todo este período ha sido foto fija en todos los telediarios, como palmera, sentada tras el impresentable Zapatero. Un Plan General absolutamente parado y enterrado en Vigo, figurando como la responsable de su gestión y del funcionamiento de una burocracia que ya resulta aterradora para cualquier despistado que ingenuamente pretenda invertir en nuestra ciudad. Una campaña al Congreso donde no ha figurado ni en un solo cartel, elegida exclusivamente gracias a ir de nº 1 en unas listas cerradas, blindadas y manipuladas que conseguirían el mismo resultado presentando a un caballo, a una silla, o a un ornitorrinco si ello fuese posible, al igual que ha ocurrido en Lugo con Pepiño Blanco.

Sr. Pachi Vázquez, por ética, estética y justicia, ponga orden en su jardín y escojan ustedes un poquito mejor a sus candidatos, que los tienen, véase Gonzalo Caballero, un lujo, arrinconado por quienes únicamente pretenden seguir chupando de la piragua. Sus afiliados, que salvo los paniaguados están pasando con ello un calvario, se lo agradecerán y así posiblemente puedan recuperar para la democracia su “casa” de Vigo y arrancar de nuevo con gente sana, bien preparada y un concepto mucho mas noble de la democracia.

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