Opinión

BOUZA ALTA, EL VALOR EN ESTADO PURO

A tlántico viene comentando estos días la inminencia de la primera licencia de obra de vivienda colectiva a otorgar en Vigo, a los cuatro años de aprobado el vigente Plan General de Ordenación Municipal. Un hecho sin duda insólito en España, que tras cuatro años de vigencia de un Plan, un ayuntamiento aun no haya otorgado ni una sola licencia para un edificio de viviendas. Lo grave es que lo insólito de la noticia ya fue vaticinado en su día por quien suscribe, a la luz del Plan aprobado, del inútil que habría de regir los destinos de la ciudad y de la inexistente catarsis necesaria en los departamentos de urbanismo del propio ayuntamiento y de Patrimonio de la Xunta.


Históricamente, los momentos de mayor actividad de concesión de licencias, coinciden irremisiblemente cuando tiene lugar la aprobación de un Plan. Vigo, la mayor ciudad de Galicia, es a su vez la que menos licencias de obra de vivienda colectiva otorga de acuerdo a su Plan, pues como queda dicho, desde su aprobación aun no se ha otorgado ninguna, mientras otros ayuntamientos (en Galicia no hay stock de viviendas), con un descenso importante debido a la crisis que sufrimos, siguen otorgando licencias y manteniendo un cierto equilibrio entre demanda y oferta de vivienda nueva. Lo grave de este asunto, a parte de haberse cargado el sector de la construcción (el 15% de la carga de trabajo de la ciudad), es que cuando esto se ponga a andar, nunca antes de que el okupa de la alcaldía sea desalojado, el desequilibrio entre oferta y demanda será tal, que impedirá de nuevo la lucha contra la especulación del suelo y todo este tiempo en el infierno no habrá servido de nada.


Bouza Alta, o el llanero solitario de la promoción inmobiliaria, una empresa con más moral que el Alcoyano, que ha sabido amoldarse a estos tiempos de cerrazón bancaria, pone sus conocimientos sobre la promoción al servicio de autopromotores, quienes se integran desde un principio y juntos soportan los costes de un edificio construido bajo luz y taquígrafos a precios de coste asumibles por un mercado escaso, pero afortunadamente mas exigente. Véanse sus cooperativas anteriores, justamente premiados, en el polígono de Navia. Aun con las exigencias actuales, el mayor riesgo y los mayores obstáculos, no vienen de la parte económica, sino inexplicablemente de quienes deberían ponerle alfombra roja a la iniciativa: El ayuntamiento de Vigo.


Con un PGOM absolutamente castrado por quien hoy okupa una alcaldía regalada por su mas agachado siervo, migaja ya del BNG, quien en aras del coche oficial y de dejar patente su odio a la derecha no dudó en echar por tierra todo el trabajo anterior de sus colegas durante años (Toba, Castrillo y Rivas), con una 'responsable' de urbanismo que salvo coleccionar cargos digitales en una actitud de puro desconocimiento de la ética y de plena ignorancia en la materia de que tratamos, unido al caos imperante en un departamento como el de urbanismo, donde cada día hay menos trabajo pero donde van entrando mas mamíferos agradecidos, cada cual a su aire, donde la seguridad jurídica es inexistente, los trámites contradictorios e interminables, las diferencias internas a la orden del día y los criterios permanentemente cambiantes, uniendo a todo ello la desgracia de tener que depender del departamento de Patrimonio de la Xunta, donde la arbitrariedad reina a sus anchas, el valor de Bouza Alta raya la temeridad.


Afortunadamente, lo que puede parecer el Apocalipsis, de estar en manos de profesionales conocedores del medio y ajenos a la política que quisieran arreglar el asunto, tendría fácil solución, a través de una reforma del Plan y de una reordenación absoluta del departamento. No es para nada difícil, pero a años luz de la 'sapiencia' y dictadura política imperante.


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