Opinión

O AUTONOMÍAS, O ESTADO DE BIENESTAR, O MILONGAS

Es la historia del autónomo que vendía chucherías que ahora ya nadie compra y que endeudado hasta las cejas vivía en un chalet, con coche de alta gama y socio de 17 clubes. Ahora no solo no puede mantener sus endeudadas posesiones, sino que ni siquiera puede pagar la deuda: es la reciente historia de España.


Nuestra balanza comercial es negativa, somos competitivos en muy pocas cosas, salvo en turismo (al que además no apoyamos), pero sostenemos un estado de bienestar de los mas altos de Europa, así como el lujo faraónico de organizarnos a través de 17 autonomías, lo que nos ha llevado a una deuda, entre pública y privada, de mas de 2 BILLONES de euros, superior a cerca de 2 veces nuestro PIB, de la que con grandes esfuerzos, en el mejor de los casos, solo conseguiremos hacer frente a los intereses, es decir, la mas absoluta bancarrota.


O vendemos casa, coche, nos damos de baja de los 17 clubes y en su lugar nos vamos de alquiler a un pisito, o cerramos el chiringuito.


Aquí hay que escoger: o nos cargamos el estado de bienestar, o nos cargamos las autonomías, o seguimos contando milongas a la gente.


Evidentemente si le preguntamos al ciudadano, prefiere seguir disfrutando de la sanidad, la enseñanza, el desempleo, la jubilación, la paga extra y las vacaciones, aunque todo ello lo reciban de un estado central mejor organizado (como en Francia), que perder estas prerrogativas pero mantener las 17 autonomías.


Por el contrario, si le preguntamos al político, prefiere mantener las 17 autonomías con toda su parafernalia de poder de cabeza de ratón, sus clientelismos, su piñata de partido donde repartir a diestro y siniestro, con sus duplicidades en casi todo, sus televisiones autonómicas, sus parlamentos, sus instituciones, sus embajadas por el mundo, etc., etc.


Como estamos en una democracia de boquilla, donde en lugar del ciudadano y sus intereses lo que priva es el mantenimiento de los propios de los políticos y sus partidos, acabaremos poniendo en solfa el estado de bienestar, antes siquiera de cuestionarnos el que no podemos seguir siendo el único país de la comunidad europea con comunidades autónomas (Alemania ya ha dado marcha atrás en lo fundamental). Como consecuencia, nuestra elección será seguir contando milongas, y creérnoslas, lo mas fácil: decir que cuestionar las autonomías es hacer demagogia, que estas han funcionado de cine, que eso es el progreso, que los vascos y catalanes no lo permitirían, etc. La apoteosis de la defensa de los intereses particulares de los políticos, sobre los propios del ciudadano.


El paso de la ruina económica a la social, en aras de la política.

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