Opinión

LA VOZ NO ES BASTANTE

La fiebre que ataca estos últimos meses a las cadenas de la televisión privada con el desarrollo de programas encaminados a buscar talentos musicales, proyecta en su realización un tratamiento sumamente ambicioso y muy espectacular que otorga gran importancia a los factores externos aunque la esencia de estos espacios que buscan talentos artísticos está ya escrita y ha acompañado la evolución del fenómeno especialmente radiofónico casi desde sus inicios. Aquellos programas de la radiodifusión pionera cara al público en cuyos estudios solía instalarse un piano listo para entrar en acción en cualquier circunstancia, fueron en su tiempo imprescindibles bancos de prueba para descubrir entre los concursantes trabajosamente venidos desde todos los rincones del país voces que aspiraban a parecer Estrellita Castro, Marifé de Triana, Juanito Valderrama o Pepe Blanco. Los elegidos cantaban a pulmón, y era normalmente el público el que determinaba con sus aplausos quiénes serían ganadores.


Desgraciadamente, a día de hoy los concursos de cazatalentos ya no se conforman con la calidad de la voz, y es imprescindible crear en torno a cada número un espectáculo a imagen y semejanza de Eurovisión, donde se dan cita los sujetos más atrabiliarios y las coreografías más frenéticas y dispares.


Personalmente sospecho que lo de la voz, la afinación y la personalidad de los intérpretes no son factores que han de aunarse con carácter imprescindible. Lo que sí hay que suponer es que estos espacios son atractivos, gustan y dan dinero a juzgar por la frecuencia con que se programan. Estos días se anuncia la presencia de tres estrenos. Van a ser muchos digo yo. Pero lo que yo diga no tiene ninguna importancia, créanme


Te puede interesar