Una causa y dos hechos

Una causa y dos hechos

La evolución social que se advierte a favor de la causa de la equiparación femenina tiene en estos días dos puntos equidistantes que proclaman su avance imparable y justo. Por un lado, la presencia de la selección española de fútbol en el Campeonato del Mundo que se juega a estas horas en Francia y en el que el equipo de rojo ha conseguido pasar a cuartos de final por primera vez en su historia. Desde este preciso instante me declaro fervoroso seguidor no solo del combinado nacional, sino del fútbol femenino en general. Las chicas juegan que da gloria verlas. Hacen un fútbol fuerte pero rápido y abierto, técnicamente impecable, tocan y desplazan la pelota con extraordinaria competencia, se atreven con todo, tienen inteligencia en las entregas, en los movimientos, en la pura estrategia del juego y en sus planteamientos. Tácticamente son estupendas y practican un juego entretenido, divertido, vistoso, libre e imaginativo, cuestiones todas ellas que la rigidez de los marcajes, la fortaleza física y la disciplina solicitada por los entrenadores para evitar recibir goles han eliminado de la práctica masculina. Ahora que el Real Madrid ha decidido por fin sumarse a la causa, -acaba de adquirir la propiedad del recién ascendido C.F Tacón lo que le permitirá iniciarse en la primera categoría a partir de esta temporada- yo me apuntó a todos los partidos.
En paralelo, hay que citar forzosamente la decisión adoptada por el Tribunal Supremo aplicando el agravante de violación a los hechos ya probados de los que son reos de prisión los integrantes de “la Manada”, el siniestro grupo de depredadores sexuales que actuó en Pamplona durante las fiestas de San Fermín de hace tres años y a los que el alto tribunal ha incrementado la pena de ocho a quince años ordenando su inmediato ingreso en un centro penitenciario para cumplir su condena. Habrá por tanto un antes y un después de este hecho judicial que muestra la madurez adquirida por la Justicia en el tratamiento de los delitos relacionados con la mujer. Ahora sabemos que estos actos salvajes que no fueron capaces de elevar el grado de sensibilidad de los jueces en el pasado y que se saldaron con sentencias de compromisos, son tratados a partir de ahora en su condición de gravedad extrema. Ya no salen gratis, así que los sujetos con hábitos lobunos habrán de plantearse en un futuro si violar en grupo sale a cuenta.