Opinión

El todo o las partes

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El todo o las partes

El pacto suscrito ya de madrugada por el grupo socialista en el Congreso con Bildu y Podemos ordenado por Pedro Sánchez, que ha dinamitado la antigua reforma laboral aprobada durante el Gobierno del Partido Popular, ha tenido la dudosa pero factible virtud de apartar de nuestras mentes, al menos por un par de jornadas, el coronavirus. Hay escenarios puntuales capaces de nublar por un cierto tiempo las situaciones que marcan el devenir cotidiano, y este acuerdo secreto establecido por una parte del PSOE  que se compromete a derogar  en su totalidad o parcialmente la reforma  laboral a cambio de apoyo parlamentario para prolongar el estado de alerta, responde a estas características. Es como si, en plena pandemia, Messi anunciara a este mísero mundo que abandona el Barça definitivamente para tomar los hábitos cartujos y residir  lo que le quede de vida y con carácter anónimo en un monasterio. Por un tiempo razonable, la pandemia sucumbiría a la potencia de un mensaje semejante. Messi abandona el fútbol y se da a la vida contemplativa.

Por otra parte, la decisión es tan caótica que, a estas alturas, nadie sabe a ciencia cierta cómo se va a poner en práctica. Como es habitual en las decisiones asumidas por este Gobierno de película de suspense, nadie sabe a ciencia cierta  cuáles son las condiciones reales de la firma. Ni siquiera las conoce la portavoz socialista en el Hemiciclo, Adriana Lastra, ni tampoco el ministro de Movilidad, José Luis Ábalos, que ha sido, al menos hasta la fecha, el referente político por excelencia. Hay ya como una costumbre no escrita de  información y desmentido en cadena, -o mentir siete veces seguidas sin que pase factura- que se puso de manifiesto con la visita de la vicepresidenta venezolana a Madrid, y cuya vigencia manifiesta este nuevo episodio concluido a las tantas de la mañana –nocturnidad y alevosía se llama esta figura en términos forenses- cuyo alcance no ha sido fijado todavía. No sabemos si la razón estará del lado de Podemos y Bildu, quienes aseguran que el texto que ellos firmaron  especifica de manera cristalina la anulación del articulado completo, o si, como afirma una parte del PSOE, solo se eliminarán los artículos más lesivos sin determinar tampoco dónde está la vara de medir para determinar cuales se quedan y cuales se quitan.

Da igual. La indignidad ya está hecha con independencia de eliminar parte o la totalidad del hecho.

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