Opinión

Sentencias con humor

En una situación tan delicada como la que estamos viviendo y un paro disparado al que no hay manera de hacer entrar en razón, parece como si se agradecieran las actitudes heterodoxas que tratan de aplicar algunas dosis de humor a la vida cotidiana, aunque la vida cotidiana esté sembrada de minas y exista la posibilidad de que la inocente broma siente como un tiro en según a quien le toque disfrutarla o padecerla.

No es la primera vez que una sentencia elaborada por un juez recurre al humor para otorgar al dictamen jurídico un plus de ilustración capaz de convertir en entretenido relato lo que en general es un árido encadenamiento de frases tópicas y repetidas que convierten estos documentos en mensajes claramente incomprensibles. Personalmente admiro el talento y la inspiración, y alabo por tanto el comportamiento de un juez cordobés en su interpretación de la querella interpuesta por una mujer a la que el rey Baltasar lesionó supuestamente en un ojo al arrojar caramelos durante la Cabalgata del pasado año. El juez concluye que, si bien los Reyes Magos llegan de Oriente, en ningún sitio se determina con exactitud su lugar de procedencia. Y, con independencia del sentido amablemente chusco del dictamen, razona que cualquier persona que se aventura a presenciar este tipo de actuaciones está sujeta a determinadas contingencias que no pueden ser previstas, y que es imposible imaginar una Cabalgata de Reyes sin que sus protagonistas lancen al público caramelos lo cuál impone un razonamiento absolutamente irreprochable.

A la señora a la que le ha tundido el caramelazo no le habrán sentado bien estás gotas de divertimento pero a los demás, sí. Y se agradecen. No todo va a ser grave.

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