Opinión

LAS SEÑALES DEL CAMBIO

La agobiante situación que nos afecta, nos muestra aspectos impensables y nos advierte que hemos entrado en otro ciclo de la Historia como cuando algunos ciudadanos especialmente atentos en la Europa de finales del XVIII acertaron a columbrar que la guillotina no solo afeitaba las cabezas de la nobleza sino que estaba decapitando toda una época. La Revolución Francesa sepultaba nada menos que el Ancien Régime y abría las puertas a una concepción política, económica y social capaz de encauzar por derroteros nuevos el discurrir del planeta. Como ocurre con todos los cambios y mucho más si son profundos, costó mucha sangre, mucho sudor y muchas lágrimas que las generaciones venideras consideraron como mera anécdota o bien tributo obligado para articular el necesario cambio. A aquellos a los que le volaron la peluca con el pescuezo detrás, la muda les hizo, como resulta comprensible, muy poca gracia, pero hubieron de sacrificarse en aras de la Humanidad que nacía ?también es duro decirlo- desde el mismo cadalso en el que el gran Sansón accionaba incansablemente la palanca dispuesta para librar el vuelo de la cuchilla. Se por los periódicos que el Gobierno de los Estados Unidos ha puesto en alquiler sus instalaciones de Cabo Cañaveral y algo me está contando al oído que el mundo en el que hemos vivido se desmorona quizá para dar paso a otro más bueno, lamento mucho decirles que no las tengo todas muy conmigo. Si un emblema de la civilización como es Cabo Cañaveral se encuentra en semejante trance no es aventurado suponer que algunos ya estamos de más en este escenario que se nos está consolidando en derredor sin darnos cuenta. Lo de cambiar de ciclo es ley de vida, pero jode cantidad.

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