Opinión

REMEMORANDO EL CENTENARIO

Al paso de los años, los sucesos cobran otra dimensión que a menudo convierte situaciones dudosas e incluso inexplicables en carne de leyenda, aunque dudo yo que alguien pueda hacer legendario el comportamiento del capitán del buque italiano 'Costa Concordia', tumbado trágicamente sobre su vientre en aguas próximas a la isla de Giglio a la que parece puso proa el navío para rendirle un cariño al jefe de camareros de a bordo que es natural de esta localidad costera. Justamente en el año en el que se conmemora el siglo del hundimiento del 'Titanic', ha venido este sujeto a rememorarlo en vivo y en directo por propia iniciativa, si bien ha renunciado a un epílogo noble y valeroso como el que asumió con entera dignidad y abnegación el honorable capitán Smith purgando con su sacrificio una inapelable concatenación de errores en cadena que acabaron en horrorosa tragedia en la que Smith tuvo una elevada participación para su desgracia. Smith se redimió ?el armador, Bruce Ismay, fue estigmatizado por su mezquino comportamiento para el resto de sus días- con una última hora de elegante heroísmo uniendo su destino al de su navío de pie en el puente del barco hasta ser engullido por las olas. Francesco Schettino no desea pasar a la posteridad ni le importa un pito su apellido. Ni siquiera cumplir con su obligación que le obligaba a ser el último en abandonar la nave. Muy al contrario, y a juzgar por el relato de los hechos, las conversaciones con la capitanía de Livorno y las declaraciones de supervivientes, ha sido primero irresponsable y más tarde, mentiroso, cobarde e indigno. Está detenido, claro, porque las víctimas de este desastre son de su exclusiva competencia. Así le den para el pelo.

Te puede interesar