Opinión

YO, DEL MIRANDÉS

Del mismo modo que cuando a alguien le hacen presidente del Gobierno brotan como setas aquellos que compartieron con él pupitre, se encontraban en la parada del autobús rumbo al mismo colegio, tomaban cañas en el mismo bar, o cortejaron a la misma chica en los guateques que organizaba aquel amigo común -sí hombre sí, Paquito el pelirrojo, que era muy cachondo- personalmente no tengo más remedio que reclamar el orgullo que me inspira mi difunto y venturoso abuelo don Veremundo quien, durante tres temporadas consecutivas presidió el equipo de fútbol que hoy está de moda y que se domicilia en la ciudad ?lo es desde que el rey Alfonso XIII le concedió el título- donde también nació mi padre.. Se trata por supuesto del Club Deportivo Mirandés de Miranda de Ebro, que capitanea un joven casi idéntico a Iván de la Peña pero en bueno, bajo cuyo liderazgo está haciendo este modesto y ejemplar club de Segunda B, una campaña revolucionaria. Personalmente no entiendo como los cazatalentos no se han fijado todavía en Pablo Infante, un auténtico fenómeno quien, sin embargo y sorprendentemente, debe compaginar su trabajo diario en la sucursal bancaria de una pequeña localidad burgalesa con su condición de jugador y capitán de este glorioso atajo de locos bajitos que sigue adelante en la Copa tras cepillarse al Villarreal, al Racing y que pase el siguiente.


Es cierto que yo también tomé cañas y cafés con Mariano, es cierto que compartimos muchos momentos, y es cierto que mantuvimos una relación amistosa y frecuente largo tiempo bastantes años ha. Pero lo del Mirandés sí que está de última, haber tenido con este equipo relación está hoy muy considerado, y presumir de ello mola un rato. Pues presumo.

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