El ministro breve abre la puerta

El ministro breve abre la puerta

La historia política de este país es pródiga en pasos vertiginosos por las áreas de Gobierno. Si bien el rey Fernando VII se ha ganado el merecido título de más vil gobernante desde  la Guerra de la Independencia –el conflicto marca también la caída del Antiguo Régimen- reconozcámosle al menos dos cosas buenas. La inauguración del Museo del Prado y la instauración del llamado consejo de Ministros bajo la dirección –al menos nominal- de un presidente. El puesto prácticamente protocolario dado que el monarca fue redomado absolutista durante los diez últimos años de su existencia, lo ocupó por primera vez un eclesiástico llamado Víctor Damián Sánchez Mayor que era más absolutista aún que el propio soberano, y duró en el cargo un mes. Sin embargo, y si bien y durante los primeros años del reinado de Isabel II hubo primeros ministros que no pasaron del mismo tiempo, el registro más breve lo ostenta un militar llamado Serafín de Sotto, más conocido por el conde de Clonard, un general ultramontano que tomó posesión auspiciado por la monja de las Llagas, Paquito Natillas y el padre Fulgencio y que duró como jefe de Gobierno veintisiete horas, las que tardo la reina en comprender que semejante cuadrilla podía dejarla sin trono en un santiamén.
En estos tiempos nuestros, el más breve cargo público que se recuerda es Maxím Huerta, un periodista valenciano al que Pedro Sánchez ofreció el ministerio de Cultura después de tantear a varios iconos culturetas sin recibir respuesta, y al que el requerimiento pilló por sorpresa, gratísima sorpresa sin duda, porque a esas cosas uno no se niega. Huerta comenzó mal y terminó mucho peor. El ministro responsable del área de Deportes se había hinchado a escribir comentarios injuriosos sobre el fútbol que salieron a la luz nada más sentarse. Y poco después, le estalló en las manos la granada del ministerio de Hacienda que le señalaba como defraudador en números redondos de 365.000 euros. Dimitió necesariamente, salió del ministerio llorando del brazo de su madre, y se fue de viaje al extranjero. Hasta hoy…
Rosa María Mateo le ha contratado para la televisión pública como presentador de un programa cultural llamado “A partir de hoy” por el que percibirá cuatro veces lo que cobraba en el ministerio. 46.800 euros por 39 entregas. Eso es una puerta giratoria y no la mierda que les dan a algunos.