Opinión

LOS MAGOS AUTONÓMICOS

Como quiera que nunca he sido yo muy partidario del desarrollo de un estado de las Autonomías al menos en los términos en los que se ha ido planteando paulatinamente el nuestro, reflexiono con la conciencia tranquila ahora que una parte no desdeñable del país se ha dado cuenta de la ineludible necesidad de meterle mano. El Gobierno de Rajoy tiene pendientes al menos tres reformas que no hay más remedio que llevar a cabo, y, además de la laboral y la bancaria hay que afrontar la de la España autonómica a la que desmanes, abusos y veleidades varias han terminado conduciendo a la ruina y han acabado mostrando la peor cara de un sistema geopolítico que sin duda bien administrado produce resultados muy notables pero que mal administrado y víctima de un continuado abuso se ha manifestado como una fórmula catastrófica a la que a estas horas y con todo manga por hombro, es necesario meter en cintura se ponga como se pongan de chulos los nacionalismos que, como el catalán, advierten en sus carnes la desmesura de atribuciones e inmensos errores de disparatados planteamientos. Cataluña era un emporio, un vergel, un oasis en medio de tanta galbana y tan pérfida molicie. Encarnaba, decían, la quintaesencia de la calidad de vida, el refinamiento, y el europeismo avanzado. Y en este clima idílico y triunfante campaba a sus respetos el tal Carod Rovira, ofreciendo asignaciones a manos llenas para el aprendizaje del catalán entre los indios fueguinos, montando la de dios es cristo porque la bandera catalana no ondeaba en Israel, Retratándose coronado de espinas y comiendo, bebiendo, viajando y quizá más,de gañote. Él y muchos como él son responsables de este desastre. Pero no tendrían que responder de nada. Así es de injusta la vida.

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