Opinión

UNA LIGA MUY SENTIDA

Una Liga tan cara como la que acaba de ganar el Real Madrid debería ser argumento suficiente para legitimar la competencia profesional de un técnico de cuya mano el equipo blanco ha conseguido los mejores registros de su dilatada historia. El Madrid se encamina hacia la obtención de balances estratosféricos, y si en los dos partidos que quedan mantiene el ritmo que le ha caracterizado durante toda una competición en la que sólo ha perdido dos partidos ?uno en casa y otro como visitante- la larga marcha hacia la corona en pugna única con el Barcelona al que ha terminado por rendir, estará entre las más grandes del fútbol mundial desde que éste se oficializó a finales del siglo XIX.


Sin embargo, los madridistas entre los que me cuento, somos especialmente críticos con nosotros mismos, más fríos de la cuenta con nuestro equipo y más exigentes y carentes de misericordia que nadie. Los hay que todavía hablan de fracaso porque el Madrid no pasó el corte de la Copa de Campeones y cayó en la tanda de penaltis, y también los hay que apelan al estrafalario comportamiento del entrenador madridista para restarle mérito a este merecido y trabajado título como si las manías de un entrenador tuvieran algo que ver con la calidad de lo conseguido. Cierto es que a Mourinho no le acompañan las virtudes del trato y no es persona adecuada para bailar el rigodón, pero cumple con aquello que se le requiere y hace campeón a su equipo. En la otra esquina, Guardiola se ha marchado refunfuñando en clave de enigmas, y lo hace entre el cariño y el fervor popular en una temporada en el que le han eliminado de Champion y ha perdido la Liga. Le veneran y le tienen por santo. Lo nuestro con el señorío perdido es una cruz.


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