La encuesta inútil

La encuesta inútil
En medio de este teatro de vanidades en que se ha convertido la política española, ha terciado para más liarla el famoso CIS de Tezanos sacándose de la chistera una encuesta que no tiene la más mínima credibilidad porque está confeccionada antes de la fallida investidura y porque además está precocinada y discretamente manipulada. Dice la encuesta lo que casi todos sospechamos, pero lo dice con más bombo y más tambor, y digo yo lo que se dice en “La venganza de don Mendo” por boca del rey Alfonso VII cuando llega al campamento donde reside su  favorita Magdalena, esposa a su vez del balido don Pero Collado al que le pone las astas porque es además duque de Toro: “Cese ya el atambor, cese el redoble, que ya están mis nobles cansados y yo ahíto de tanto parchear y tanto pito”. Mucho atambor y mucho pito está gastando el CIS desde que pusieron a este señor a gobernarlo.
El Centro de Investigaciones Sociológicas es una institución que ha gozado de una cierta credibilidad a pesar de depender del Gobierno. Se trata de un organismo no frecuente en los países de nuestro entorno, cuyos diagnósticos han retratado muy razonablemente las mutaciones sociales y políticas del país en este periodo entre siglos en el que España se ha reinventado varias veces liberándose con decoro y dignidad de su pasado y labrándose un futuro moderadamente brillante a bese de esfuerzo, madurez y constancia. Del CIS no se puede decir que fuera en este tiempo escrupulosamente neutral, porque en efecto sirve a los intereses de los que están ostentando el poder en cada momento, pero jamás se ha usado con tan poca equidad y tanto desparpajo como ahora. 
El problema no es tanto el desarrollo de una visión sesgada y partidista a la búsqueda y captura de resultados que ayuden a los que están en el poder, sino la práctica del abuso sistemático. Como ahora.
Nadie sabe a qué viene a estas alturas la publicación de esta encuesta pasada. Es ampliamente favorable al PSOE, claro. Pero sin discutir que puedan darse finalmente sus resultados, hoy son falsos. La encuesta se hizo a principios de verano tras las dos investiduras fallidas, y desde esos días, bajo los puentes ha fluido mucha agua.
Nos vamos, o esa impresión da al menos,  a nuevas elecciones. Y eso traza un nuevo escenario. No el del CIS que es de hace tres meses y antes de que pasara lo que ha pasado. No viene a cuento ni aporta nada.