Opinión

Intrascendencia también

Es muy habitual que a los egoístas sus cuestiones les parezcan las únicas importantes de la tierra y les importe un pito las que afectan a los demás. Por ejemplo, a los independentistas catalanes les parece que su causa independentista es la única causa que en el mundo vale la pena y suponen que las demás carecen de importancia. Ese error de bulto les ha inducido a apostar todo lo que tienen a ese número de la ruleta creyendo que todo el continente va a dejar su compromiso cotidiano por permanecer expectante a esos avatares, y ello es lo que impulsa el corazón de Puigdemont y ha contribuido seguramente a ponerle esa cara de estreñimiento feroz que ahora le acompaña a todas partes. Puigdemont cree que todo el mundo está subyugado por la divina misión de obtener la independencia de Cataluña  y no hay que le convenza de que a la inmensa mayoría de los europeos, esa cuestión nos tiene completamente sin cuidado.

Hay unos pocos a los que, sin embargo, este sainete les afecta personalmente caso del presidente Sánchez al que está situación le ha abierto un nuevo frente que añadir a las dudas crecientes que generan los asuntos de su mujer, a las mascarillas de Koldo y a otros daños colaterales. Si Sánchez no obedece los designios del prófugo Puigdemont se le desbarata su estancia en La Moncloa. Un amigo mío me asegura que Puigdemont será presidente de la Generalitat y a mí ya no me sorprende nada.

Ni me inquieta ni nos inquieta a la inmensa mayoría de los españoles, para los que la batalla por la presidencia de la Generalitat es un contencioso local que ni nos va  ni nos viene. Tampoco tiene una gran trascendencia que se derrumbe Sánchez. Si sus deudas con los indepes catalanes le cercan y Puigdemont y los suyos le obligan a enfrentarse a un dilema –respetar el triunfo de su hombre en Cataluña y caer en Madrid o decapitar a Illa y ceder el poder a Puigdemont en Barcelona- será su dilema, no le de los demás. Pase lo que pase, el sol saldrá al día siguiente, la gente irá a su trabajo y, a lo mejor, el Real Madrid gana otra Copa de Europa. Son, aunque sus ensoberbecidos protagonistas crean lo contrario, situaciones tangenciales que al ciudadano solo le afectan en el contexto de su existencia cotidiana. Puigdemont puede ser presidente, pero además de la vergüenza que semejante situación produce en la gente honrada, no tiene más importancia.

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