Opinión

EL GOLFO INSTITUCIONAL

Me llama un viejo amigo para bendecirme con sus felicitaciones y aclararme al paso que el personaje éste que atiende al sugestivo título de Sindic des Greuges (o Defensor del Pueblo en Cataluña dicho al cambio) no le es enteramente ajeno. Que conoce sobradamente sus muchos desafueros y sabe de buena tinta, porque ha sufrido sus inclemencias en carne propia, que es un pájaro de tomo y lomo con un rostro petrificado como el que modestamente auguraba yo en mis comentarios. Este sujeto de inmejorable cuna burguesa y cuidada educación con estancia académica en los Estados Unidos y cursillos de insurrección utópico en los viejos campos del Edén del Berkeley del 68, fue de aquellos que, con el corazón puesto en el bolsillo izquierdo y la cartera bien prieta en el derecho, se afiliaron al PSUC y comenzaron a medrar en los equipos de la gauche divine que ha dado tanta señera figura y tanto rostro pétreo también en la picaresca de la España del antifranquismo. Ribò vive hoy del cuento y del dinero del contribuyente, ha viajado unas cincuenta veces al extranjero en dos años, se ha gastado una auténtica fortuna en estos desplazamientos ?mantenía reuniones por toda Europa con colectivos dedicados a la prevención de la tortura y cargaba sus reuniones como presidente de los Ombudsman en los cinco continentes al presupuesto de la Administración autonómica- y se ha hecho acompañar en esta aventura por su jefa de gabinete que muchos sospechan también es su actual pareja sentimental. Mi amigo, que de él se las sabe todas, conoce antecedentes en la vida íntima de este ciudadano que van por ese camino. Ah, y ha sido el único que se ha negado a reducir su paga extra. O sea un golfo Y nos asustaba Dívar, oiga.

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