Opinión

La encuesta que nunca existió

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La encuesta que nunca existió

Ha llegado la encuesta de Tezanos y como era previsible, mejora sustancialmente todos los resultados que los distintos medios otorgan al PSOE en sus correspondientes trabajos de demoscopia publicados en estos últimos días. Los mejora tanto que a Sánchez le suponen treinta escaños más de los que le predicen los resultados más halagüeños. Como el número de asientos en la cámara están contados, de algún lado hay que sacar los que van desde 120 a 150, y para cuadrar las cuentas hay que quitárselos a los demás. Se los roban al PP, a Vox y a Ciudadanos como no podía ser de otro modo porque de otro lado es difícil que vengan. La encuesta tiene, por supuesto una letra pequeña. Se ha confeccionado antes de que se conociera la sentencia del “procés” y el traslado de Paquito. En resumen, esta encuesta publicada por el CIS no tiene la menor validez ni sirve absolutamente para nada. Quizá para ofrecer un panorama sesgado y equívoco de este último tramo del camino hacia las urnas de noviembre, confeccionado eso sí, con los dineros del contribuyente, alguno de los cuales se pregunta para qué tanto esfuerzo y tanto derroche para confeccionar una encuesta inútil y sin el menor valor. La respuesta es sencilla. Con pólvora del rey tira cualquiera.
La realidad es otra y no puede ser adulterada con trabajos de campo tramposos como aquellos con los que nos obsequia un organismo gubernamental mantenido por todos los españoles, los cuales tienen derecho a recibir una información fiable y seria si es que esto de las encuestas va a algún lado. Se merecen el respeto de sus instituciones y el derecho a no ser tomados por idiotas.
Pero, con independencia del comportamiento del CIS –que en manos de Tezanos se ha convertido en un circo propagandístico- parece cosa de reflexionar sobre este bombardeo de encuestas en unas elecciones que nada tienen que ver con las normales y naturales que suelen celebrar los países democráticos. En ese caso, se miente mucho, y se miente comenzando por la engañifa de la campaña electoral que, según la normativa oficial, no ha empezado todavía. A partir de esta primera mentira de brocha gorda nos vamos de urnas con Franco en helicóptero y el problema catalán en su expresión más extrema. Estos hechos por sí mismos, son capaces de descuajaringar unos augurios.  Todos lo sabemos. Algunos se lo temen incluso.

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