El humano inexplicable

El humano inexplicable

La aventura del género humano está repleta de monstruosas contradicciones desde el momento mismo en que su figura se irguió sobre los primates andando sobre dos patas y usando el pulgar como soporte de la presa. Por eso es tan abundante en su galería de personajes que han poblado la corteza terrestre, la presencia de sujetos cuajados de contradicciones hasta el punto de convertirse en una contradicción completa por ellos mismos a fuerza de juntarlas todas. Cumple por tanto admirar hasta el éxtasis a ciudadanos como Picasso, Charles Chaplin, Kennedy o John Lennon si bien  a la hora de plantearse con ellos una relación de cariño manso y tierno habría que pensárselo dos veces porque ninguno se esmeró en el trato con el resto de sus congéneres, y sus vidas no fueron en ese aspecto, precisamente ejemplares. No son Landrú, Pol Pot, Rasputín, Hitler o Jack el Destripador desde luego, pero tampoco están lo que se dice para entregarse incondicionalmente a ellos.
Las contradicciones tan evidentes también pasan receta en cuestiones de reparto político, un territorio muy pródigo en disparates. Disparate sin llegar al drama es nuestra situación actual, cada vez más retorcida y más oscura en manos de una clase política que no da la talla y una sociedad más radicalizada que se ha ido agrupando por banderías y sale a la calle a imponer su ley sin tener en cuenta otra opinión que no sea la propia. Hace unos días los abertzale maltrataron sin miramiento en sus calles alguno al alcalde Pamplona  por el mero hecho de ser alcalde, y los colectivos LGBT (siglas que significan Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transgénero que hay muchos que hablan de oídas pero no lo saben) acosaron a los representantes de Ciudadanos y les lanzaron agua a la cara por el mero hecho de que no les gustaba su presencia en los actos como si los actos fueran propios y fuera necesaria una patente de pureza en tendencia sexual para presentarse. Mala cosa es esa.
De hecho, cada vez es más difícil explicar los fenómenos. Como el de Grecia, cuyo héroe de hace cuatro años, Alexis Tsipras ha sido literalmente triturado por la derecha en estos últimos comicios. Mitsotakis ha pasado, de apestado a ganar por goleada. El 40% de los sufragios es suyo ahora. Mañana, dijo Ringo, nunca sabes.