Opinión

CONFESIONES DE UN IGNORANTE

La gente del común apenas sabe una palabra de leyes y yo estoy en ese grupo de ignorantes que han aprendido a expresarse en el lenguaje forense a fuerza de ver la televisión. Los códigos de comunicación que utiliza la jurisprudencia nacional es, por otra parte, sumamente alambicada y perdidamente decimonónica, y debe ser el único lenguaje que todavía conjuga tiempos verbales aparentemente descartados en cualquier otra actividad. 'Quien hubiere tenido, tuviera o tuviese interés en?' rezan algunos párrafos de documentación judicial que reflejan con gran exactitud este complejo entramado lingüístico con el que se expresa el Derecho.


Desgraciadamente y con independencia de la Economía que todo lo abarca y de la que todos sabemos a estas horas también más que Echegaray, es la ciencia penal la que acapara gran parte de la vida nacional con procedimientos abiertos de los más variopinto y todos ellos provisto de la intensidad suficiente como para que generen debate frenético en todos los ámbitos incluyendo el doméstico. El indocumentado que llevo dentro me pregunta esta mañana por qué el juez Castro que instruye el sumario Palma Arena se niega a incluir en él a la infanta Cristina, y los periódicos que leo me recuerdan que ese mismo argumento de no estigmatización fue el que los tribunales usaron con Felipe González para mantenerle al margen del procesamiento de su cúpula de Interior. Ni yo creo que González pudiera haberse mantenido ignorante de lo que manejaban sus aláteres ni concibo que Doña Cristina pudiera vivir sin saber una palabra de lo que firmaba y de las fuentes por la que entraba en su casa el dinero en torrentes. Pero doctores tiene el Derecho que para eso van con toga y yo no.


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