Opinión

ACORDAOS DE LA DESAMORTIZACIÓN

Como los sucesos históricos son corazones con freno y marcha atrás que diría el inimitable Jardiel al que le ha sido negada la gloria del recuerdo por esas cicateras razones del compromiso, hemos vuelto a instaurar la amnistía fiscal para aquellos que han usado de caja B a lo grande para no retratarse con Hacienda como nos venimos retratando los que no tenemos un duro y el único que tenemos está estrictamente fiscalizado. El devenir humano se hace de ciclos y situaciones recobradas pero Rubalcaba no se acuerda de ello y se ha impuesto destrozar a dentelladas una medida que ya aplicó en su día y por dos veces Felipe González aunque no acabó de salirle bien y tampoco sirvió para mucho y mira que Solchaga puso mimo en aplicarla. Rubalcaba duda que sea constitucional pero debe serlo cuando se usó en un Gobierno del que él mismo formaba parte.


Las cosas son así y con la amnistía fiscal va a pasar como con la desamortización religiosa Se hizo al menos dos veces, pero al altar de la Historia con mayúsculas no pasó nada más que la primera que firmó Juan Mendizábal, al que por su desmedida estatura le llamaban Juan y Medio, olvidando que un cuarto de siglo después aplicó otra tan severa o más que la anterior Pascual Madoz, un hacendista ejemplar que volvió desde Italia a España de cuerpo presente en la bodega del barco en el que las Cortes se traían a Amadeo I, porque se murió por el camino. Sospecho por tanto que en un ámbito económico, social y financiero tan inhóspito como el que nos toca, una decisión como la que ha tomado Rajoy produce más resquemores que en tiempo de bonanza, especialmente porque en tiempo de bonanza y cuando hay pasta para todos, no hace falta tomarla. Aunque hubiera otras.


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