Opinión

LOS OTROS CIEN DÍAS

El Gobierno en pleno ha cumplido ya cien días en el cargo con el balance de recortes y reformas conocido y que han tenido como consecuencias una huelga general y que casi medio millón de andaluces les retiraran el apoyo en un plazo de cuatro meses, aunque cuenta con el beneplácito de las instituciones europeas que exigen más recortes y más reformas mientras que los mercados no aflojan la presión sobre la prima de riesgo.


Entre tanto, la oposición socialista también ha vivido un periodo intenso porque ha tenido que comenzar a recomponerse tras haber sufrido la mayor derrota electoral en el periodo democrático y emprendido la consolidación del liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba con la celebración de los congresos regionales del PSOE que se han saldado con la victoria de los partidarios de Carme Chacón en las principales federaciones socialistas -Griñán, reforzado en Andalucía; Tomás Gómez, vencedor en Madrid; Ximo Puig, secretario general en Valencia con Leire Pajín como número dos; y por supuesto, el PSC- y el resto de congresos con sustitución de 'barones' más en línea con la Ejecutiva federal y con integración dispar de los sectores críticos. Este debate interno de los socialistas se ha llevado a cabo sin demasiadas estridencias que les hayan distraído de su labor de oposición y sin que haya parecido que el partido se encuentra sin cerrar la heridas abiertas en las 'primarias'.


Cuando el PSOE todavía no había salido de la depresión pos20N y se temía lo peor, las elecciones andaluzas y asturianas le han servido al PSOE para recuperar la autoestima, en el caso asturiano porque han ganado con claridad y en Andalucía porque podrán conservar el Gobierno, pese a que en ambos casos tendrán que contar con Izquierda Unida, que sigue aprovechando la desafección de los votantes socialistas que castigan al PSOE por su izquierda. La relación causa efectos entre las medidas adoptadas por el Gobierno y los resultados electorales es incuestionable y los electores, tras haber negado al PP el control autonómico casi en su totalidad, permitirá a los socialistas contar en Andalucía con un altavoz crítico con la política del Gobierno central similar al que tuvo el PP en Esperanza Aguirre en otros foros distintos al Parlamento.


El Partido Popular, sin embargo, no ha dejado de significar que los socialistas se han dedicado a criticar las iniciativas del Gobierno sin que hayan presentado propuestas alternativas a las reformas del Gobierno. Además de ser una práctica habitual del partido del gobierno hacer oposición de la oposición, lo cierto es que el PSOE ha tenido hasta ahora pocas posibilidades de realizar su función, entre otras cosas porque el Gobierno ha aprobado por real decreto la mayor parte de ellas, y entre ellas dos de las más importantes de carácter económico como la profundización en la reforma del sistema financiero y el pago a proveedores de las administraciones públicas han sido apoyadas por los socialistas en el Congreso


Es a partir de ahora, cuando los procesos electorales dan un respiro hasta el próximo año y cuando va a comenzar la tramitación parlamentaria de la reforma laboral y los Presupuestos Generales del Estado y cuando quedan pocos congresos del PSOE por celebrar cuando la oposición política adoptará velocidad de crucero. Por cierto, la otra oposición, la nacionalista catalana juega con dos barajas y mientras que apoya todas las reformas económicas eleva la tensión con sus proclamas independentistas, sin que ni Gobierno ni CiU encuentren incompatibilidad en esta circunstancia.

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