Opinión

Otros chikilicuatres

Puede pensarse que no existe relación alguna entre el uniforme que exhibirán los atletas olímpicos españoles dentro de dos meses y la patética imagen internacional que se ha forjado el país en los últimos años, pero el hecho es que España aparecerá en Londres ante el mundo como una masa de Chikilicuatres.

Los atletas españoles, con uniformes facilitados por una empresa rusa, irán vestidos de fiesta campesina rusa, como matrioskas: ellos con volutas entorchadas, y ellas con faldas a media pierna con las interminables florecillas de las muñecas, eso sí, todo en rojo y amarillo.

Quien no haya visto aún las imágenes puede encontrarlas en Google escribiendo lo que se le ocurra sobre España y los JJ.OO., y entonces se dará cuenta de la involución de la imagen española, que subía a la cúspide con las olimpiadas de Barcelona y su rompedor y modernísimo Cobi.

Una “marca España” de modernidad que se mantuvo hasta la llegada de Zapatero.

Porque el zapaterismo y sus funcionarios sin formación cultural y artística, y su ausencia de cosmopolitismo, fueron empobreciendo y llevando España al tercermundismo, disimulándolo con buenismo, paces mundiales, fastuosas donaciones y condonaciones de deuda que se ahora se agradecen con expropiaciones.

España se volvió el Chikilicuatre –Eurovisión, 2008-- de Occidente, y su mejor imagen es la del mismo Zapatero, líder planetario mendigando ser recibido en la Casa Blanca, desdeñado por Obama, con el que, según la astróloga Leire Pajín, iba a protagonizar una conjunción de astros.

Este uniforme olímpico se eligió ya el año pasado, en el abatido tardozapaterismo, cuando la autoestima del país había desaparecido casi totalmente.

Aunque poca, España tendría que recuperar alguna dignidad y este Gobierno no debería tolerar la vergüenza de que el mundo vea a los españoles como Chikilicuatres.

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