Opinión

BRUTALIDAD POLICIAL

PSe nos está muriendo el 15M con cada día menos indignados, y los periodistas, que lo hinchamos para que nos de muchos titulares, vemos con dolor esta agonía.


La Puerta del Sol de Madrid ya no se llena. De noche no quedan a dormir allí ni doscientos indignados, todos okupas, lo que hace huir a otros indignados amantes del jabón.


En la Plaza de Catalunya de Barcelona hay más gente pero porque aquella ciudad es la meta okupa del sur de Europa. Claro que, como en Madrid, los indignados más asiduos a la ducha huyen también.


Pero los periodistas seguimos inasequibles al desaliento. Convertimos cien indignados en varios miles y narramos los desalojos para librar las plazas de madrugada como actos de terrible brutalidad policial.


Vea usted los informativos de TVE y de La Sexta y descubrirá que llevar en volandas a los indignados es una muestra de fascismo e intolerable brutalidad policial.


Dos heroicas redactoras de El País, Pilar Álvarez y María Hervás, narran con dramatismo el desalojo feroz de quienes querían acampar en la Puerta del Sol:


'Nos rodearon, caminaban en varias filas', dice un indignado, que denuncia muy irritado que 'nos empujaron'.


Una chica protesta porque la sacaron 'con un brazo doblado' y le propinaron 'un puñetazo' en las costillas.


Un indignado llamado Emilio le cuenta a las periodistas que 'Mientras recogía mis pertenencias la policía me empujaba hacia la calle del Carmen'.


Terribles escenas de sadismo contra un 15M que se muere, en lugar de crecer, por el 'abrumador clima depresivo que deprime también el derecho de manifestación', dice el sociólogo progresista Gil Calvo.


Cuando hay más motivos para protestar, se protesta menos: una teoría de Paul Virilio que vale igual para el derecho que para el revés.

Te puede interesar