Opinión

La frustración de las víctimas

Comprendo, dilecta leyente, su indignación, compartida por los padres de la chica asesinada y por tanta gente, respecto de la sentencia que sólo condena a Carcaño y absuelve al resto, sin dejar resuelto el caso, pues el cadáver sigue sin aparecer y debido a que, por ello, no se pudo demostrar la violación y demás circunstancias de la muerte de la joven.

El problema ahora reside en que esa justa frustración lleve a la familia a desbarrar, y terminen imputados por calumnias o injurias al estamento judicial o a autoridades de distinto signo (lo que antes se llamaba desacato). Entonces se repetiría la historia acaecida a uno de los padres de las niñas de Alcásser, que terminó encausado por esta razón, con más saña y premura que el único condenado por aquellos asesinatos. Lo cierto es que tras las denuncias del aquel padre coraje, implicando a ciertos altos cargos en las desapariciones, violaciones y asesinatos de niñas, el número de casos disminuyó considerablemente en la zona de Levante, que es donde se estaban produciendo.

Volviendo al tema que nos ocupa y preocupa, hay que tener en cuenta que la cosa aún pudo ser peor para las legítimas expectativas de la familia de Marta del Castillo y es que a falta de autopsia que determine la forma en que se produjo la muerte, la condena pudo ser por homicidio imprudente, pues si aceptamos como instrumento del delito un cenicero, es defendible que fuese algo ocasional, sin ánimo de matar y sólo lesionar, con lo que el hecho se castigaría con una pena de prisión de uno a cuatro años, y teniendo en cuenta el tiempo como preventivo, podría estar en la calle

Pero, es más, si el tal Carcaño no se auto imputara de la muerte, podría haber sido absuelto de la acusación de asesinato, como lo fueron los otros imputados.

En cualquier caso, la sentencia parece que va a ser recurrida por ambas partes, por lo que, a lo peor la cosa empeora aún más para la familia. Y es que la ley tiene lagunas, y nosotros presumimos, para lo bueno y lo malo de tener una legislación de las más “garantistas” de nuestro entorno. Como alguien dijo “La ley puede mostrar que somos limpios, pero no puede hacernos santos”.

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