Opinión

Discriminación urinaria

Un grupo de oenegés de Bombay, a cuya cabeza se encuentra Minu Gandhi, han lanzado una campaña para reivindicar el derecho de las mujeres a “hacer pipí” en igualdad de condiciones que los hombres.

Las mujeres exigen urinarios limpios y gratuitos, y es que en la India las mujeres tienen, en proporción, más escaños que retretes, pues de éstos tienen la tercera parte que los varones y además tienen que pagar por su uso, mientras que para ellos es “gratis et amore”.

Deberían exigir su inclusión en la Constitución, con preferencia para las embarazadas, pues, como es sabido, a medida que se extiende el útero, éste oprime la vejiga, y sienten deseos más frecuentes de orinar. Claro que a ello podían adherirse los indios con problemas prostáticos, por similares razones.

Parece que no las convencen con el pretexto de lo gozoso que es hacerlo a cielo abierto, ni de echarlo en una botella para practicar, posteriormente, uroterapia o donar su contenido a la NASA.

Ahora se ha inventado un aparato para que ellas también puedan hacerlo de pié, y teniendo en cuenta que éstas carecen de “direccionador”, han alargado la base del ingenio para que puedan apoyar las nalgas y depositar a gusto su “lluvia dorada”. Pero parece que esto tampoco las convence, y con razón.

Como usted ya sabe, dilecta leyente, la orina tiene muchas aplicaciones. Una es la de marcar el territorio, como hacen los animales, y no parece que ésta sea una buena idea respecto a la orina de las féminas, pues ellas ya tienen otros medios más sutiles e higiénicos para hacerlo. ¡Y lo hacen!

Otra, es la uroterapia, a la que me refería anteriormente, pues su ingesta tiene, al parecer, efectos saludables, tanto médicos como cosméticos, siempre que se beba de la propia. Así, entre otros efectos, cura las enfermedades cardíacas o insuficiencias de la circulación sanguínea, contiene sustancias anti cancerígenas, normaliza el desequilibrio entre cuerpo y mente y, cómo no, evita la caída del pelo.

También es utilizada por la NASA para poner a prueba un nuevo producto químico capaz de mantener en suspensión las partículas sólidas presentes en la orina, lo que evitará que en condiciones de microgravedad aquellas atasquen los retretes espaciales. Porque el agua al canario hay que cambiársela aquí y en la Luna.

Igualmente, sirve como prueba casera del embarazo, y también como prueba biológica en cualquier proceso judicial. Y permítame que no siga. Téngame en “excusado”.

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