Opinión

RESPETO Y DEMOCRACIA

La pasada semana tuvo lugar un acto en Santiago en homenaje de Manuel Fraga y su memoria, centrado en los tres lustros que presidió la Xunta y que según los promotores, fue una etapa 'que cambió Galicia'. Fue uno más de los que han ido sucediéndose en las últimas semanas desde el fallecimiento del político de Vilalba. El encuentro, como es sabido, fue boicoteado por un grupo de gente joven del BNG, entre los que figuraba algún dirigente. Después, tras un cruce de acusaciones con el PP, los nacionalistas mostraron su respeto a la familia de Fraga, pero no a él, por su pasado franquista.


Curioso el código de comportamientos y la escala de valores del nacionalismo oficial, que les permite respetar a los familiares de un homenajeado al tiempo que montan una algarada para reventar un acto en honor de su ser querido. No dicen nada del respeto que les merecen el resto de los asistentes.


Si esa es la pauta, o el BNG ha perdido todo el sentidiño o toman al resto de la sociedad por imbécil. ¿De verdad creen que insultando a un familiar querido fallecido de un miembro del BNG y reventando un acto en su memoria, se está respetando a los deudos presentes o ausentes?


Aunque para un demócrata resulte anecdótico, los ascendientes de más de uno, dos, tres... miembros del BNG -como en el resto de la sociedad- tuvieron pasado franquista. Tal vez estas conductas explican parcialmente la notable confusión que reina en la organización. Criticar la figura y la trayectoria de Fraga es perfectamente legítimo; reventar un acto convocado por otros, de la naturaleza que sea, es una carencia democrática. Con la cantidad de problemas internos que tienen, está la cosa como para preocuparse de Fraga. A no ser que también le atribuyan la descomposición del BNG.

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