Opinión

Otro poco más sobre perros

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Otro poco más sobre perros

Decíamos ayer”, dicen que dijo, y bien, Fray Luis de León y uno no va a ser un pobre ciudadano que no puede usar las frases de personas importantes para tomar así una decisión que no suele darse casi nunca bien: Ser alguien cuando decide hablar de algo. (Aviso que esto no me parece que comienza bien pero no es cosa de desperdiciar un año más que hay que procurar que sea algo bueno bueno (dos veces bueno, digo), que ya es bastante y muy bueno (otra vez bueno), que ya es gloria tener un personaje como el fraile famoso.

Porque lo que pretendo es cumplir con lo que dije sobre los perros y quedar bien. Así que les hablo de los perros que era lo acordado.

Vigo tiene un alegre tropel de perros grandes y pequeños que alcanza más de dos mil y (que no se enfade nadie), hay una gran cantidad de dueños de canes que no se mojan y no tienen la señal de perro en condiciones perrunas ni papeles que les acrediten su paseíto diario. Es decir: que no tienen matrícula ni condiciones para andar por la calle como Dios (perdón, Concello digo), manda..

¿Por qué? Pues porque el cuidado y la marcha higiénica y otras atenciones cuestan dinerito y muchos dueños de perros no se preocupan –o se olvidan del pago de almas y de normas de salud y de atención para los animales porque –claro está-, los empleados del Concejo no piden dinerito gordo: solo lo necesario para la buena marcha de las perrerías, en el buen sentido de la palabra y no en la acepción.

Sepan: hacen falta más terrenos para asentar el hábito juguetón o acción propia de los canes.

No es tampoco atender al material sanitario y no digamos más de las canastas metálicas donde los amos fieles a la higiene cumplen sus buenas costumbres.

Recordamos ahora los parques dedicados a Don Joaquín García Picher –alcalde fallecido- y a María José Queizán, que se van quedando pequeños .

(Aquí sí que hay colaboración entre los conciudadanos y el Concello.)

Sin embargo no todo lo que brilla es oro: dificultades se imponen inevitablemente pero están muy cuidados por el personal dedicado ello y los asistentes paisanos van imponiendo el mantenimiento de la higiene.

Hay ciertamente acciones que no se pueden evitar. Las defecaciones, que no se consideran molestas. Tienen los vigilantes cuidadores.

El perro educado es más que un perro.

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