Opinión

Heredero, in memorian

Sería yo un ingrato si no recordase estos días a Antonio Heredero, el gran pintor vigués, nacido en Castillla. Y digo lo de ser ingrato porque nos unió un lazo de amistad imperecedero, quizá porque yo, humildemente, tuve algo importante en su descubrimiento como gran artista.

Cuando hjzo su primera exposición yo, –crítico de arte de “El Pueblo Gallego”- escribí un discreto estudio de su obra, pasable, -con un solo cuadro valioso- y advertí, que de seguir por ese camino podría, con trabajo y trabajo, ser alguien en el futuro pues se veían posibilidades en esa sola obra.

Me citó el pintor en un cafetería cercana a la sala, en Policarpo Sanz, en la que no vi a ningún joven creador. Solamente había un señor de porte agradable, maduro y con canas el cual, tras mirarme de hito en hito, me preguntó si era Lalo. “Si. ¿Y usted Heredero? Pues… Que me parece usted algo talludo para empezar a pintar. Tendrá que trabajar mucho, mucho. ¿Puede?”..

Aclaro que tenía cierto aire juvenil en sus ademanes e ideas. “Trabajar.lo que haga falta”, aseguró. Me cayó bien. Le aconsejé y quedé en ver su obra dentro de unos meses pues él “todos los días pintaba…”

Era verdad : su cambio –ni un día sin pinceladas-, su mejoría era increíble.

En su estudio había rimeros de acuarelas, que criticamos y estudiamos juntos. Él se había marcado un camino que con gran voluntad y vocación le llevó al éxito. A mí me parecía inaudito su avance .en tan poco tiempo.

Para acabar: muy pronto, Antonio presentó dos obras al Concurso Exposición Internacional de Acuarelas, de Valladolid. Discutimos para seleccionarlas. Y nuestro pintor fue premiado Que luego alcanzaría muchos más.

Antonio siempre fue admirado y querido por todos los vigueses y, naturalmente, a sus numerosos homenajes no podía faltarle el de “Vigués Distinguido”, concedido por el Ayuntamiento, a título póstumo.

Fue también un embajador artístico de Vigo y Galicia. Su obra esta esparcida por todo el mundo

De su exposición en Tokio (1988), recojo lo escrito por el crítico Benedicto: “Sin temor a caer en la exageración podemos decir con seguridad que Heredero es uno de los grandes maestros de la acuarela de todos los tiempos”.

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