Opinión

Se necesita personal

Opinión

Se necesita personal

Imaginemos que la industria automotriz alemana estuviese en manos de chambones, chapuzas, gualdrapas y aficionados al bricolaje; imaginemos que Opel, Volkswagen, Audi, Porsche, BMW, Mercedes Benz se viesen abocadas a contratar ingenieros sin título, estudiantes sin formación, ninis sin interés  y extranjeros sin papeles; imaginemos que esas mismas empresas tuviesen que poner anuncios en las vidrieras de sus factorías: “Se necesita personal”,  con la esperanza de ver aparecer por la puerta algún candidato pasable; imaginemos que se viesen impelidas a pagar en “b” ya que la mayoría de los aspirantes no quieren perder la paga que reciben del Estado justamente por no tener trabajo; imaginemos, en fin, que los alemanes desdeñasen trabajar en la industria del automóvil por ser la más común en su país y la que más mano de obra demanda.
              Pues enterémonos. Enterémonos de que en España la industria por antonomasia del país, el Turismo, que factura más de 100 mil millones de euros al año, está en manos de aficionados, chapuzas, chambones, cuñados y carreta vasos; enterémonos de que resulta imposible contratar personal cualificado ya que para encontrar un camarero, un cocinero, un metre aceptable hay que ofrecerle un responsorio a San Antonio patrono de las cosas perdidas, o una rogativa a san Judas Tadeo que lo es de las causas imposibles (ahora en los bares, ya pasan de San Pancracios); enterémonos de que la mayoría de los chiringuitos, cafeterías,  restaurantes y hoteles de este país funcionan porque sus propietarios trabajan 16 horas diarias, 365 días al año : limpian, sirven, compran, reponen, llevan las cuentas, cubren las bajas,  y en los veranos y fechas especiales recurren a sus padres, hijos, mascotas y deudos hasta la tercera generación; enterémonos de que la peña (formada o sin formar) tiene a menos currar de camareta a pesar de cobrar 1.150 pavos por 35 horas semanales de trabajo, sin exigírsele ni la ESO, ni idiomas, ni buena presencia, ni siquiera saber llevar una bandeja, ni por supuesto carnet de conducir.  
Y, de una puñetera vez, enterémonos de que la competencia más desleal que tiene la industria más señera de España son los holgazanes que, en connivencia con los gobiernos (valga la redundancia), perciben una paga de 430 euros por tocarse la seta, o la ventosa, y gimotear que no encuentran curro  “de lo suyo”. Bastaría con suspender las ayudas y subsidios por desempleo los meses de mayo, junio, julio, agosto y septiembre -aprovechando el cambio climático-, y España sería el país con menos paro de Europa.  

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