Opinión

¿Es culpable?, pregunto

Opinión

¿Es culpable?, pregunto

Nacido del vientre de una mujer ha mancillado su figura, ensanchado sus caderas, dilatado su vagina, provocado el desgarro de su vulva, mamó de sus pechos, se los arrió a la cintura, le ocasionó las estrías del puerperio, se colgó de su cuello, le cogió la mano sin permiso, le dio besos a su antojo, le hizo brotar lágrimas de desesperación y de ternura, perturbó su sueño con sus fiebres, sus enuresis y sus poluciones nocturnas. ¿Ha sido un maltratador?, pregunto.
Con la testosterona se le agrandó la nuez, se le agravó la voz y le crecieron los testículos. Fue rebelde ¡Ah, la pubertad, mar de soledad y de tormentas; arrasa cuando pasa, o nos transforma en hombres de provecho! Sacó a las chicas a bailar por el mero hecho de poder tocarlas, se rozó con ellas en los guateques hasta que se rayaron los discos de vinilo, magreó en el cine hasta a las butacas y supo esquivar con besos alguna que otra bofetada ¿Ha sido un agresor sexual?, pregunto.
De adulto sigue siendo paradójico: golfo y trabajador, iconoclasta y respetuoso, agnóstico y temeroso de Dios. Nunca se tatuó a lo macarra, ni exhibió un paquete abultado entre las piernas, ni un rictus de machote como reclamo; siempre le ha perturbado el gemido  de una mujer y sabe muy bien que un poema -“en mi mejilla tocaban sus rizos negros”- cabe en un verso; se encendió como un semáforo cuando le hicieron la primera felación y lo sigue haciendo si alguien le mete mano en la coherencia; siempre le gustaron las mujeres guapas pero las elige inteligentes; no reivindica el burka ni la minifalda, es un hombre sin escrúpulos, pero con conciencia sostenible y cree que el machismo nada tiene que ver con ceder el paso a una mujer en una puerta ¿Es un machista?, pregunto.  
Bacantes hay, piensa, que se ponen hasta el culo y que confunden el uso de las drogas con el abuso de la fuerza; que quieren ser brutalizadas cada vez que son poseídas; que les gustan los malotes, y los tientan. Hay millares. Conmigo que no cuenten, dice, aunque, como cantó el poeta, debajo del ombligo guarde un arsenal para las que quieran guerra. Es un facha, aunque no sabe muy bien lo que eso significa; pero se inculpa, en la esperanza de que así, cuando lo juzguen, quizás le rebajen la condena.
Cualquier parecido con el abajo firmante es mera casualidad. “Eppure è vero”, que diría Galileo ante los inquisidores, e inquisidoras, que todavía mantienen viva a estas alturas la pira de la intransigencia. 

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