Opinión

NORMALIDAD

Cuando hablamos de normalidad nos referimos principalmente a situaciones, actitudes, acciones, reacciones, relaciones, que se ajustan fundamentalmente a los parámetros propios de cada una de esas realidades. Lo anormal es desajuste. Pero, ¿cómo discernimos ese ajuste o desajuste?


En nuestro ámbito cultural atendemos básicamente, en muchos casos exclusivamente, a lo que nosotros consideramos normal o anormal. Y no tenemos tanto en cuenta si se hace de acuerdo o no con la norma correspondiente.


Con lo cual, prácticamente nos convertimos nosotros mismos en criterio, en norma y generadores de lo normal o lo contrario. Decidimos que esto es así, y ya está. Nos convertimos incluso en creadores del bien y del mal, de derechos o no, y en sus definidores absolutos.


En principio, todos consideramos anormal por ejemplo eliminar a una persona que nos incomoda o nos estorba; no solucionamos diferencias matando a la gente. ¿Pasaría a ser normal si nos pusiéramos de acuerdo en considerarlo así? ¿Podemos llegar a considerar un derecho, con todas las consecuencias, la eliminación de un inocente indefenso según conveniencias de la persona agresora? Sería esto normal? ¡Pues resulta que hay millones de conciudadanos que defienden esto teórica y prácticamente!


Y si no, hagamos una sincera y clara consideración sobre algunas realidades que se están defendiendo ampliamente entre nosotros. ¿O es que no entran en esta perspectiva, por ejemplo, un aborto de tres meses o una eutanasia activa? Podremos disfrazar estas realidades con palabras propicias a una amortiguación interesada o refiriéndonos a situaciones que definimos como justificativas. Pero eso no camnbia la durísima realidad de la eliminación de seres humanos. ¿Es esto normal?

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