Un paso valiente

No sé si Juan Guaidó es un temerario o un valiente, acaso solo sea un demócrata que como Presidente de la Asamblea Nacional se ha visto en la tesitura de dar un paso adelante y, de acuerdo con la propia Constitución venezolana, ha decidido hacerse cargo de su país, es decir asumir la presidencia.
El paso al frente de Guaidó ha colocado contra las cuerdas a Nicolás Maduro puesto que ¡por fin! la comunidad internacional le ha plantado cara instándole a que en el plazo de una semana convoque elecciones realmente democráticas. Y es que Nicolás Maduro es Presidente a través de convocatorias electorales en las que no participa la oposición y habiendo encarcelado a la mayoría de los opositores a su régimen.
Es decir Venezuela no cumple con los estandares mínimos de lo que debe de ser una democracia por más que el ex Presidente Zapatero, que está haciendo un papelón, intente con sus idas y venidas dar un marchamo de legitimidad al régimen.
A la Unión Europea le ha costado tomar una decisión casi común, y no digamos a España. Nuestro gobierno se vio desbordado por los acontecimientos y más que prudentes las primera declaraciones de los miembros del gobierno, Sánchez incluido, se enmarcaron en decir ni sí ni no al paso dado por Juan Guaidó.
En los primeros momentos fue Felipe González el que salió ante la opinión pública para explicar porqué en su opinión había que apoyar a Juan Guaidó. No digo que nuestro Gobierno haya hecho caso de González, lo que digo es que el ex presidente dio un paso al frente poniendo las cosas en su sitio respecto a lo que está pasando en Venezuela.
Como era de esperar Nicolás Maduro ha respondido con la bravuconería a la que nos tiene acostumbrados. Maduro lo ha dejado bien claro: no piensa convocar elecciones. O por ser más claros aún: Nicolás Maduro no está por la labor de jugarse el poder en el tablero de la política democrática. Incluso ha tenido la osadía de mandar un "recado" a Pedro Sánchez diciendo que el Presidente del Gobierno español no ha ganado unas elecciones y sin embargo ocupa la Presidencia de España. Y aquí en España a algunos de los listillos de turno les ha faltado tiempo para regocijarse de la "boutade" de Maduro que a la vista está desconoce que nuestra Constitución permite formar mayorías de gobierno con partidos que hayan concurrido a las urnas.
En cualquier caso ahora en Venzuela la pelota está en el tejado de Nicolás Maduro pero también en el de la comunidad internacional que no puede seguir contemporizando con él y desde luego en la del propio Guaidó que si realmente pudiera asumir el poder, tendría que ser temporal, es decir, para convocar inmediatamente elecciones libres y democráticas.
Claro que los países democráticos de la comunidad internacional vienen demostrando que contemporizan con quién haga falta en función de sus propios intereses.
Veremos qué pasa en esta ocasión.