Rosas y libros

Este 23 de abril vuelvo a Barcelona para disfrutar de la fiesta del libro más hermosa del mundo. Y no exagero. Sí, Cataluña celebra el día del libro por todo lo alto, y especialmente en Barcelona la fiesta adquiere un tinte mágico. De manera que este 23 de abril no querría estar en otro sitio que no sea este, Barcelona. La ciudad entera huele a rosas y a papel. El papel de los libros. Porque los libros tienen su propio olor, el del papel y el de la impresión.
El 23 de abril es el Día Mundial del Libro y la fecha ya saben, fue elegida porque, al parecer, Miguel de Cervantes y Shakespeare murieron ese mismo día. Pero da lo mismo si fue así o no, lo importante es que a través del homenaje a estos dos genios de la literatura, se rinde también homenaje a los libros.
La industria editorial aún tiene buena salud. Se continúan publicando libros aunque las nuevas tecnologías también se han convertido en plataforma de lectura. Bienvenidas sean todas las herramientas que permitan leer aunque les confieso que yo sigo leyendo en papel, que el placer que supone sentir el 'papel' en las manos es parte del ritual de leer.
Esta semana también se celebra la entrega del Premio Cervantes, a la que asisten los Reyes, además de ser anfitriones en otros actos en conmemoración de Cervantes y de los libros. Si Doña Sofía fue siempre una impulsora de actividades culturales Felipe VI no le anda a la zaga. El Rey viene demostrando su apoyo sin fisuras a la cultura.
Pero no todo son rosas y alegría. Durante los años de la crisis la industria editorial sufrió un duro revés, y las ventas bajaron estrepitosamente. Cuentan los editores que ya nunca volveremos alcanzar las cifras de ventas de antaño. Ojalá se equivoquen. Pero en este día además de celebrar no está de más recordar los problemas de los escritores y de todos cuantos hacen posible la magia de los libros. Por ejemplo continua pendiente la aprobación de una ley que permita a los creadores, a los escritores en este caso, a cobrar su pensión de jubilación y los rendimientos que se derivan de la venta de sus libros.
La convocatoria de elecciones dejó en el aire la aprobación de esa norma, que sin duda habría dado tiempo a sacar adelante pero el Gobierno prefirió no hacerlo. Al igual que es urgente que los políticos se tomen en serio combatir la piratería.
¡Ah! y ya que estamos en plena campaña electoral se nota lo poco importante que es la cultura para los dirigentes políticos porque hasta el momento ninguno ha dicho ni propuesto nada en cuanto a política cultural.
Pero no quiero agriar la celebración del Día del Libro con estas consideraciones. Prefiero dejar que mis sentidos se empapen del olor a rosas y del olor a libros. Feliz San Jordi, feliz Día del Libro.