Presidente Guaidó

Presidente Guaidó

España entre otros países de la UE han dado un paso al frente reconociendo a Juan Guaidó como Presidente interino de Venezuela. Mientras, en nuestro país desde los bancos de la derecha y del centro se viene reprochando a Pedro Sánchez haber "perdido" una semana retrasando este reconocimiento.
Puede que no sea desacertado llegar a la conclusión que pedir a Maduro que convoque elecciones es como encargar al lobo que organice la seguridad del corral.
Unos comicios organizados con Maduro volverían a ser un fraude y por tanto las cosas seguirían como hasta ahora. La única manera de que Venezuela se recobre para sí misma es que Juan Guaidó como Presidente de la Asamblea se haga cargo interinamente del país y convoque unas elecciones libres con todas las garantías democráticas.
Quizá Pedro Sánchez y algunos de sus colegas europeos pecaran de cierta ingenuidad fruto de la prisa por dar una respuesta a la crisis desatada en Venezuela.
En cualquier caso el problema de fondo continúa siendo que Nicolás Maduro se niega al juego limpio, es decir a permitir que se convoquen elecciones desde la neutralidad lo que puede dar lugar a un enfrentamiento entre los venezolanos.
Hasta ahora Juan Guaidó está actuando con prudencia limitándose a pedir a los militares, que hasta hoy respaldan a Nicolás Maduro, que dejen de ser garantes del régimen bolivariano que ha llevado al país no solo a la miseria sino a un auténtico colapso humanitario, amen de incumplir los mínimos estándares que son comunes en cualquier democracia.
Desde luego las manifestaciones Donald Trump y de otros dirigentes norteamericanos además de ser un error son absolutamente inaceptables. Los venezolanos tienen que recobrar la democracia sin tutelas exteriores. Los países democráticos deben de presionar a Maduro, sí, pero sin aparecer como si fueran el primo de Zumosol. Le harían un flaco favor a Juan Guaidó y todos los venezolanos que en estos momentos se están jugando la vida plantando cara al régimen bolivariano.
La situación en Venezuela es muy delicada y cualquier chispa puede provocar un incendio.
Desde luego la Unión Europea y España tienen mucho que decir en esta crisis y nuestro país debe de liderar el apoyo a los demócratas venezolanos en su difícil camino de devolver a Venezuela la democracia ahora secuestrada.