La ceremonia de la confusión

La ceremonia de la confusión
Y por qué no lo ha hecho antes?. Sí, esa es la pregunta que cabe hacerse ante la propuesta de Albert Rivera a Pedro Sánchez ofreciéndole la abstención de Ciudadanos y, de paso la del PP, a cambio de tres condiciones: romper el acuerdo con Bildu en Navarra, aplicación del 155 en caso de que los independentistas catalanes vuelvan a las andadas, y no subir los impuestos.
Son condiciones razonables la cuestión es que las ha propuesto a destiempo y sin explicar porqué ahora si y no hace dos meses.
Va a tener razón el Presidente de Galicia Núñez Feijóo cuando hace unos días en una entrevista en ABC decía que algunos líderes actuaban como adolescentes.
Lo cierto es que las encuestas auguran una pérdida de escaños tanto de Ciudadanos como de Podemos, además de Vox, y eso se nota en la actitud de los líderes del Partido Morado y del Partido Naranja.
Pablo Iglesias ha empeñado todos sus esfuerzos en un gobierno de coalición que rechazó en julio, y Albert Rivera ahora plantea la abstención que Pedro Sánchez le ha venido pidiendo.
Puede que las actitudes incomprensibles tanto de Iglesias como de Rivera, que al parecer pueden ser penalizadas en las urnas según dicen las encuestas, es lo que ha llevado a ambos a mover ficha en direcciones contrarias a las que venían manteniendo.
Que Pablo Iglesias se haya descolgado diciendo que pediría al Rey Felipe su intervención para que Sánchez de por bueno el gobierno de coalición es lisa y sencillamente un disparate. Y no solo porque la Constitución no contemple que el Rey tenga esa potestad sino porque resulta inconcebible que el partido más activamente republicano que es Podemos nada menos que pretenda que intervenga el Rey a favor de sus intereses.
En cuanto a Albert Rivera resulta desolador que durante esos meses se haya instalado en un pertinaz "no es no" a Pedro Sánchez, haciendo caso omiso a todas las voces, incluidas las de muchos de quienes han hecho posible Ciudadanos, que le instaban a considerar un acuerdo con el PSOE.
Así que Rivera tiene que explicar porqué durante dos meses ha impedido que se formara un Gobierno y es evidente que ha sido por defender intereses partidistas ya que parecía convencido de que se iba a hacer con el santo y seña de la derecha. Su actitud cerril ha provocado una crisis en su propio partido amen de esos malos augurios de las encuestas.
Pablo Iglesias tampoco ha jugado bien sus cartas, es más, las ha jugado fatal creyendo que de verdad podía poner contra las cuerdas a un partido centenario. El fracaso de lo sucedido, es decir que llevemos dos meses sin Gobiernos tiene muchos protagonistas, entre ellos tanto Iglesias como Rivera. Si alguno de los dos hubiera antepuesto los intereses generales a los suyos ahora ya tendríamos Gobierno. 
Pedro Sánchez ha jugado bien sus cartas y ha sabido estar en su sitio. Ahora queda saber como va a terminar todo este despropósito al que los sufridos y pacientes ciudadanos llevamos asistiendo desde el pasado mes de julio.