El desliz de Cayetana

El desliz de Cayetana
No lo tiene fácil Cayetana Álvarez de Toledo. Y es que no termina de caer bien entre los suyos. Pisa tan fuerte y está tan convencida de las bondades de su pensamiento político que rechaza de plano cualquier posición que no coincida con las suyas incluidas las de sus compañeros de partido. Eso es lo que ha sucedido estos últimos días regañando a sus compañeros del PP del País Vasco a los que acuso de "tibios" con el nacionalismo provocando un incendio que Pablo Casado ha tenido que sofocar personalmente.
Lo peor es que ese incendio lo ha provocado en un momento en el que Casado aún no dispone de la argamasa suficiente para hacer del PP un partido cohesionado. Porque es evidente que Pablo Casado tiene oposición interna, que hay muchos dirigentes y simpatizantes del PP que no terminan de sentirse cómodos con la estrategia política de su líder y mucho menos con algunas de las personas que conforman el núcleo duro de la dirección, entre ellos Cayetana Álvarez de Toledo.
Sin duda Pablo Casado la ha elegido como portavoz para contentar al sector más "duro" del PP amen de porque aprecia de sus cualidades pero quizá no ha medido bien las aristas de su personalidad.
Álvarez de Toledo pisa firme por la vida. Tiene las ideas claras y no está dispuesta a morderse la lengua. Su gesto adusto no concita simpatías y su verbo duro tampoco.
Cuando habla provoca irritación no solo a sus oponentes, al fin y al cabo eso no tendría importancia, sino incluso en su filas.
Cayetana Álvarez de Toledo no es apreciada por quienes callan y no están de acuerdo con la manera en que Pablo Casado dirige el PP.
Me parece a mi que Cayetana Álvarez de Toledo, tiene un problema y es la falta de empatía. Creo que lo he escrito en alguna otra ocasión. Y como vivimos en la sociedad de la comunicación para un político es fundamental poseer la virtud de empatizar.
Creo que uno de los problemas de Cayetana Álvarez de Toledo es que es "diferente" en lo bueno y en lo menos bueno, y eso la aleja del común de la gente incluidos los votantes del PP.
Pero además resulta antipática porque riñe. Últimamente hay políticos que tratan a los ciudadanos como a malos alumnos y les riñen. Lo hace Albert Rivera, lo hace Inés Arrimadas, lo hace Adriana Lastra, lo hacen algunos líderes de Podemos y desde luego lo hace Cayetana Álvarez de Toledo.
Claro que el personal no está por la labor de dejarse reñir y tampoco lo están en el seno del PP.
La portavoz popular va demasiado sobrada y quizá su exceso de seguridad la terminará jugando una mala pasada.
Por lo pronto ha ofendido gratuita e injustamente a sus compañeros del País Vasco. No habría estado demás que les pidiera disculpas entre otras cosas porque sus reproches no solo estaban fuera de lugar sino porque han sido tremendamente injustos. Lo expresó muy bien Borja Sémper: "Mientras algunas caminaban cómodamente sobre mullidas moquetas,otros nos jugábamos la vida". Pues eso.