Turistas

Quizá sea casualidad, aunque parece poco probable, y desde luego no deja de resultar llamativo que el mismo año en que se baten récords de visitantes hospedados en hoteles -no de visitantes, sino de pernoctaciones que es lo que cuenta- y de aforo en las Cíes se produzca una caída de viajeros en Peinador y de cruceristas. Lo del aeropuerto tiene una causa clara y mala solución: la marcha de Ryanar, que es una aerolínea que siempre va a estar jugando desde una posición de fuerza y no duda en dar respuestas drásticas. Su despedida de Vigo se debió a que el ayuntamiento, creo que con razón, se negó a aceptar su propuesta de vuelos “a la carta”. No fue su única decisión: también desmontó sus bases, dejando a cientos de personas en la calle y el aeropuerto de Gerona tocado. Así que el único arreglo pasa por seguir pagando, a otras aerolíneas, para que sirva vuelos turísticos en verano y alguna conexión clave, como Barcelona, todo el año. Es dinero de todos los vigueses, pero probablemente no el peor invertido por cuanto permite atraer turismo internacional. Además, no hay alternativa mientras el resto de terminales crece.
En cuanto al turismo marítimo, mucho más complicado. Ayer fue un buen día, con embarque hacia Barcelona dentro de un mes, septiembre, que tradicionalmente es el mejor, con 40.000 pasajeros o incluso más. Pero el verano ha sido catastrófico y Vigo es el puerto que más cae de España en este tráfico estratégico. Coruña sube y Oporto prepara para 2020 su gran temporada, con más de 250.000 viajeros desembarcados. Me temo que a partir de ese momento no habrá mucho que hacer. Oporto es una gran marca internacional, Vigo no lo es y hemos perdido la ocasión de apuntalar un liderazgo que se nos ha ido.