Marín y Pontevedra

Marín y Pontevedra

Marín y Pontevedra se van a unir con un paseo peatonal a lo largo de la franja marítima de la Ría, una idea que parece de absoluta lógica y que si no se ha realizado antes se debe probablemente a la existencia en el medio del complejo de Celulosas, la única industria importante de la zona. Molesta y cuestionada, ciertamente, pero también única.

Los dos núcleos, Marín y Pontevedra, han mantenido en su historia última trayectorias divergentes: Pontevedra nació con el mar, y allí, en la Boa Vila, se fraguó la primera gran agrupación de mareantes que incluso levantó lo que todavía hoy es la mayor iglesia de la ciudad, Santa María, pero ha ido renunciando a su vocación hasta el punto de que la sede de la Autoridad Portuaria se ha trasladado físicamente a Marín. Esta villa, por su parte, era rural y militar y ahora se vuelca como cabecera de la Ría y como un puerto importante por su volumen. Marín tiene unos 25.000 habitantes y dispone de playas, una amplia costa y un puerto e industrias navales; Pontevedra suma 80.000 y sobre todo aporta un nombre reconocible en toda España y un aparato administrativo de primera como cabecera provincial desde mediados del siglo XIX.

Que ambos municipios acaben fusionándose para contar con un ayuntamientos de más de 100.000 habitantes, el tercero de Galicia, sería lo normal en un país normal, pero me temo -por fortuna para los intereses vigueses- que no va a ser el caso.

En Vigo la unión con Bouzas proporcionó a la ciudad del Castillo, el Mar y el Olivo todo lo que necesitaba: población, un puerto con actividad y astilleros, playas y territorio, las bases que sustentaron su posterior desarrollo y éxito nacional e internacional como la ciudad que más creció en Europa, al menos durante parte del siglo XX.

Fue aquella fusión, y la que vino después con Lavadores (manu militari, tras la Guerra Civil), lo que permitió que en cuestión de poco tiempo Vigo se convirtiera en la primera urbe de Galicia, hace justamente medio siglo, y que ahora puedan tener los vigueses servicios administrativos y judiciales e infraestructuras como una capital sin serlo del todo.