Opinión

La Xunta se da de baja de las subvenciones: lógico

No tenía ninguna lógica seguir por ese camino y por fin se ha impuesto lo correcto: decir adiós a la subvenciones aeroportuarias por parte del Gobierno gallego. No obstante, se mantiene el –lamentable- convenio en Lavacolla con Ryanair por el único motivo de que el acuerdo firmado tiene su caducidad en 2013, lo que debería llevar a la Xunta a reflexionar y mantener un año más las aportaciones con las otras dos terminales por pura equidad.

Pero lo relevante es que a partir del próximo año, si el Concello compostelano quiere mantener la relación desigual con la “bajo coste”, será su problema, no el de toda Galicia. Me temo que el ayuntamiento de la capital autonómica no tendrá otra, porque a día de hoy el aeropuerto de Santiago ha unido su destino a los caprichos y vaivenes de la compañía “low coast”, que ya mueve más del 35 por ciento total de pasajeros en Compostela, lo que supone una hipoteca que quizá resulte muy cara a medio y largo plazo, aunque dé buenos dividendos ahora mismo. De entrada, ha valido para mantener un altísimo nivel de usuarios en estos dos últimos ejercicios gracias a los precios muy reducidos aunque fomentando un turismo que probablemente no interese a Vigo.

¿Qué le toca hacer a la Muy Leal? En primer lugar, y como prioridad absoluta, lanzar un organismo que negocie rutas y condiciones con las compañías, lo que no debería atañer sólo al ayuntamiento, que después de todo no tiene competencias. Para Vigo resultaría mucho más rentable conseguir que los problemas y el futuro de Peinador (mejor Aeropuerto Vigo-Rías Baixas, propuesta de los empresarios de Arousa) sean también del resto de la provincia. Coruña y Santiago ya tienen sendos organismos de promoción que están dando resultados muy eficaces, como en el pasado hizo la Fundación Provigo. Pero ahora toca ir más lejos.

En ese sentido, la propuesta de Instituto de Promoción del Aeropuerto de Vigo que con enormes dificultades trata de edificar la patronal (CEP y Cámara de Comercio) parece la solución más adecuada. Sólo se entiende la oposición y el ninguneo del Gran Timonel y la corte palmera por su cortedad de miras o -peor aún- por el deseo de convertir Peinador en una idea-fuerza, otro martillo pilón contra la Xunta.

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