Opinión

Vigo, con el Síndrome Froilán

Esta ciudad es especialista en dispararse en el propio pie. Areal, un ejemplo.


Los presidentes de la Confederación de Empresarios y de la Cámara de Comercio se felicitaban y lamentaban ayer al mismo tiempo por que el muelle de Areal esté ya visible, aunque todavía no terminado y operativo, lo que achacaron a las fuerzas internas viguesas que se empeñan, y a menudo consiguen, en hacer lo imposible para que esta ciudad no avance mediante una nada sutil labor de bloqueo que finaliza la más de las veces con un disparo en el propio pie. Lo llamaremos el Síndrome Froilán, que la Muy Leal ha practicado con enorme éxito y al contrario que el 'infantito', de forma voluntaria. Areal es un ejemplo visible: el proyecto finalmente en marcha es menos de la mitad del inicial y ha llevado doce años de espera, cinco presidentes de la Autoridad Portuaria y cuatro alcaldes. En ese mismo tiempo, A Coruña logró convencer al Gobierno y a la Xunta para que apoyaran la construcción de un puerto entero nuevo, una obra tan brutal como probablemente desproporcionada que este mismo año estará ya terminada, aunque todavía quedarán muchos millones por invertir para llevar el tren y una autovía. Es posible que la factura final se acerque a los mil millones de euros. De momento, ya van 750 millones, por apenas 42 millones de euros que se emplearán en Areal, la mayoría con fondos europeos captados por la institución y que a punto estuvieron de caducar por la sucesión de trampas en el camino, incluyendo un recurso contra la obra lanzado desde el Concello y -de colofón- una imputación, con paralización incluida, del fiscal por supuesto delito ecológico muy celebrada por el lobby antiportuario. Mientras en A Coruña seguían las obras sin problemas, rellenando miles de metros cuadrados, un periódico de tirada nacional y muy influyente, titulaba que 'El Puerto prevé pavimentar la Ría'.

El Gran Timonel alimenta el Síndrome Froilán concentrando su acción en mentir cuanto más mejor sobre el Área Metropolitana, la Biblioteca, la UNED, la Ciudad de la Justicia y el hospital. Con amigos así, esta ciudad no necesita enemigos, reales o inventados.


PD. La dimisión de Conde Roa, del PP, pone el listón muy alto. El alcalde de Lugo, del PSOE, también está imputado y no abandona.

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