Opinión

el urbanismo y otros desastres

Casi al mismo tiempo que el alcalde presentaba el Salón de la Construcción (SICO), el Colegio de Arquitectos de Galicia hacía el balance-tragedia anual de viviendas visadas, confirmando que el sector del ladrillo no se hunde: ya está a varios metros por debajo de la superficie. ¿Culpable Abel Caballero de la crisis? En absoluto. ¿De la gestión del urbanismo vigués? Por completo, y en varios escalones. Culpable de cambiar el PGOM tal y como estaba redactado, con amplio consenso, con el pretexto de ampliar la superficie destinada a vivienda social, con el resultado de que no se ha construido nada, tampoco vivienda protegida. Y culpable de tener al frente del departamento a Carmela Silva, en flagrante contradicción no sólo con las normas de su partido sino con las propias declaraciones de la concejala, que reconoció no tener tiempo para ejercer sus competencias locales y sus obligaciones en el Congreso de los Diputados. Por ello, la gestión del PGOM, que cumple cuatro años, se ha zanjado con cero licencias colectivas y el inicio de sólo uno de los más de 400 ámbitos de urbanización previstos, con el colofón de las previsiones municipales –vía proyecto de presupuestos- para 2012: 10,5 millones en gastos y menos de un millón en ingresos en la Gerencia de Urbanismo.

El colofón resulta obvio: si la crisis ha sido letal, las reiteradamente equivocadas decisiones del Gran Timonel actuaron de eutanasia, precipitando antes de tiempo el funeral de un sector que actuó de dinamizador de la economía y el empleo y que ahora resulta un lastre. ¿No hay solución? Quizá alguna: para empezar, modificar el PGOM donde no funciona en absoluto, lo que no sería sino cambiar de tratamiento tras constatar que el actual no sirve. Y para continuar, hacer caso a promotores y arquitectos, que algo saben, y gestionar lo que hay para intentar una reactivación. No puede ser que Coruña mueva casi el doble de licencias que Vigo con un tercio menos de población y qué decir de Santiago o Pontevedra. Tampoco que haya actuaciones pendientes de impulso municipal -A Seara, Beiramar, Barrio do Cura- y que otras se hayan frustrado por ignorancia o algo peor, comenzando por el segundo centro del El Corte, previsto para Alcabre y que final abrió en Coruña.

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