Opinión

también pasará en galicia

Ha estado dos veces a punto de ocurrir y por tanto sólo es cuestión de tiempo que acabe sucediendo en Galicia lo mismo que en Asturias, donde teóricos residentes en el exterior, en muchos casos hijos o nietos de emigrantes, decidieron el destino de dicha comunidad autónoma, ahora todavía más difícil de gobernar al cambiar un diputado de bando, lo que deja todo en manos de UPyD.

En Galicia estuvo cerca en 2005, cuando Fraga se quedó a un diputado de revalidar por quinta vez la mayoría absoluta: había un escaño adjudicado provisionalmente al PSOE que “bailaba”: finalmente todo quedó igual, lo que permitió la coalición con el BNG y la llegada de Touriño al poder. Cuatro años después, en 2009, de nuevo el voto exterior influyó, aunque no de forma decisiva, al perder el PP una plaza en el Parlamento. Por fortuna para Feijóo, tenía margen y pudo consolidar su mayoría absoluta. En uno u otro caso no se cambió la voluntad de los gallegos del “interior”.

Dentro de unos meses, entre siete y once, habrá de nuevo elecciones gallegas, y entra dentro de lo probable dado el eterno empate entre PP y PSOE-BNG que votantes cuya relación con Galicia es lejana puedan decidir que continúa el actual presidente o su desalojo. ¿Es lógico? En absoluto. El pasado año se aprobó una ley por la que los emigrantes quedaban privados del sufragio en las municipales, pero que lo mantuvo en generales y autonómicas. Es cierto que en los comicios legislativos apenas tiene trascendencia el voto de los residentes fuera de España y tampoco en la mayoría de votaciones para los parlamentos regionales, pero sí en Asturias y Galicia. Los asturianos se echan ahora las manos a la cabeza y los gallegos también lo harán cuando la dirección de la Xunta, y con ello cientos de decisiones claves, se tomen en virtud de la opinión dada desde Sudamérica por gallegos que lo son sólo de carné. La solución parece sencilla: que las obligaciones fiscales den derechos políticos, pero ¿quién se atreve a hacerlo? Pues eso, antes o después pasará.


PD: Curioso ver a una exministra como Espinosa, co-responsable de la situación económica y el déficit, al frente de la manifestación. Y a Abel de alcalde piquetero ayer y losetero hoy. Sólo faltaba Zapatero...

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