Opinión

rías baixas, con pasaje y carga

Comenzó a operar Iberia Express en Vigo (y en el resto de aeropuertos, es una decisión empresarial no un éxito de la gestión del Gran Timonel, como trata de vender a los incautos) y no parece que vaya a suponer grandes cambios para Peinador más allá de la reducción de costes de la empresa. En todo caso, Iberia garantiza su continuidad y quizá mejores precios, lo que ahora mismo resulta una buena noticia.

Coincidió la puesta en marcha de lo que viene a ser la “nueva Aviaco” con un acuerdo entre la CEP y la Diputación para tratar de reorientar el aeropuerto, haciendo en primer lugar que toda la provincia se involucre en su destino y no sólo la Muy Leal. Es un paso en la dirección correcta. El otro, coordinar en lo posible su operatividad con las otras dos terminales buscando acuerdos beneficiosos para todos y apostar con decisión por convertir Vigo en centro de carga aérea de Galicia sin por ello perder pasajeros, sino ganar posición en la red nacional. Hay que evitar que la nueva terminal para 4 millones de pasajeros se inaugure en el vacío y la mejor opción pasa por reconvertirla en una plataforma de mercancías, como en los puertos. Todo ello tendría como colofón el cambio de nombre, de Peinador (que originalmente era una parada del tranvía, en honor de su fundador, un visionario) a Rías Baixas, lo que Vigo debería apoyar sin reservas. Es una marca perfecta para el turismo y para designar a la provincia. Y por tanto, servirá también para su aeropuerto, que en el futuro podría ser conocido como Vigo-Rías Baixas. En realidad, Rías Baixas valdría como nombre oficial de la provincia: Pontevedra confunde y perjudica a Vigo por cuanto indica una ciudad que ni siquiera es ni la más importante. Un objetivo, el cambio, que ya debería ser estratégico para la Muy Leal.


PD. Abel Caballero y Cía continúan aumentando su nerviosismo al mismo ritmo que reducen su actividad, en exclusiva dedicada a la propaganda, manifestaciones, fiestas y aceras, aderezado con mentiras de bulto y el bloqueo de inversiones. Un lastre para Vigo.

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