Opinión

La propuesta de Guerra

El conselleiro de Economía e Industria, el vigués Javier Guerra, propuso algo en apariencia tan lógico como tener preparado un plan B (la denuncia ante Bruselas) por si el A (la vía política) no funciona en el conflicto de las ayudas del naval y el tax lease. No obstante, parte de la patronal y los sindicatos se le echaron encima, aunque el clúster del naval está de acuerdo en mantener la máxima de a Dios rogando…

Sobre el papel, su idea parece cargada de lógica, visto el fiasco de la cumbre entre el Gobierno y el comisario Joaquín Almunia, donde no salió nada salvo que el sector gallego continúa discriminado frente a los astilleros de Holanda, Francia y Alemania, que sí pueden utilizar fórmulas flexibles de financiación que les ayudan de forma decisiva a conseguir contratos. En ese sentido, nada hay que reprochar a la anunciada manifestación en las calles, aunque no parece la mejor idea un paro cuando sólo trabaja el 10% del personal. Tampoco el enfoque resulta adecuado, centralizando la protesta en los gobiernos gallego y central, cuando las responsabilidades se remontan a la anterior legislatura, donde el Ejecutivo dejó que el asunto se pudriera y ordenando el parón inmediato de la producción con tax lease, y a la propia culpa de las empresas en su gestión.

No hay contradicción entre Gobierno y Xunta. Guerra ha decidido dejar el plan A a Rajoy, con la esperanza de una solución, pero encarga un contraataque jurídico, el B, contra los países que se aprovechan de la paralización viguesa: un arma cargada que sólo se usaría si todo lo demás falla. Además, serán los propios astilleros vigueses los que pondrían en marcha la acción.


PD. El Gran Timonel reconoció ayer implícitamente que prefiere invertir 5 millones en losetas que en dar servicios para que pueda abrir un hospital público. Lo define como alcalde. Que además mienta al calificarlo de centro privado le define como persona.

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