Opinión

pachi vázquez en su laberinto

El secretario del PSdeG-PSOE demostró ayer en Vigo un par de cosas. Una, que no tiene problema para hacer un papelón en público. Y dos, que está dispuesto a cualquier cosa para ser presidente de la Xunta. Abel Caballero, quien de forma reiterada le ha ninguneado en público jactándose de estar por encima del líder socialista gallego, ha conseguido lo imposible: perder un congreso donde quería poner a Elena Espinosa para mandar en Galicia con el mando a distancia y no obstante obligar al ganador a prestarle reverencia aceptando que Carmela Silva siga en su doble cargo y todos los alocados planteamientos del Gran Timonel. En este pack se incluye el bloqueo del Área Metropolitana, que no comparte ni siquiera el grupo parlamentario socialista. ¿Por qué? Porque espera que Caballero no haga oposición interna y así pueda sumar de cara a ganar el Gobierno gallego.

Se equivoca de lado a lado: Abel Caballero sólo está consigo mismo y ahora se ha colocado en una posición muy cómoda, dentro de un barco donde no hará otra cosa que esperar: si Pachi Vázquez logra hacerse con la Presidencia de una Xunta tetrapartita pediría su cuota de poder sin interferencias; en caso contrario, reclamaría la cabeza de Vázquez.

Lo ocurrido ayer resulta extremadamente grave porque a modo de resumen, Pachi Vázque asumió la tesis caballerista de que la democracia no importa y que el alcalde, en absoluta minoría, debe ser presidente del Área Metropolitana sin votación, aceptando que el capricho de un político está por encima de una ley aprobada por el Parlamento. Una norma que ha tenido incluso el consenso de PSOE y BNG, cuyo 40% de enmiendas fueron incorporadas al texto. También avala que un alcalde incumpla un acuerdo firmado con la Xunta de la que el propio Pachi Vázquez formó parte y aplaude -a la fuerza ahorcan- el resto de maniobras contra proyectos en Vigo. Parafraseando a Chuchill, nunca tan pocos hicieron tanto daño a tantos. Todo muy lamentable, y más viniendo de quien tendría que defender la ciudad, no sus intereses particulares. Pero hay que volver a Churchill para extraer conclusiones. A Pachi se le ha vuelto a pedir que optara entre la indignidad y la guerra, eligió indignidad y además tendrá guerra.

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