Opinión

Menos mal...

Portugal pasa por una fuerte crisis, mayor incluso que la española, cuyo más visible exponente son las notas de las agencias calificando sus bonos en la categoría de basura, lo que sencillamente garantiza que los mercados no prestarán ni un euro al Gobierno luso. Y sin crédito, imposible la recuperación. En estas condiciones no a resultar nada fácil que se ponga en marcha el tren rápido entre Vigo y Oporto o que se levanten los peajes en las autovías, que tanto daño hacen al comercio y la hostelería en ambos lados de Miño. Vigo tiene un enorme tirón en Lusitania, es una ciudad que se conoce y valora de forma superlativa, y raro es el portugués, desde Valença al Algarve, que no conoce a la 'Grande Cidade do Norte', como a menudo llaman a la Muy Leal.

Ahora también es algo más: O Berbés se ha convertido en el referente para la pesca y el mercado de distribución preferente hacia la península y Europa. Es una ventaja añadida: igual que ocurre con la piedra, que se importa en bruto para su transformación, hacer de la lonja el centro de comercialización de pescado y marisco supone que su actividad no estará necesariamente ligada a las cuotas, capturas y banderas de los barcos.

Portugal ha elegido Vigo, lo que en realidad no es sino la enésima confirmación de que las relaciones con los vecinos del sur han entrado definitivamente en lo cotidiano. Nada tiene de extraño que una empresa lusa trabaje en Vigo y que sus barcos descarguen en el puerto. Pura normalidad.

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