Opinión

La 'L' que pudo ser y no fue

La alta velocidad ha llegado a Santiago y A Coruña como querían sus alcaldes hace diez años: a través de una línea desde Ourense que dejaba a Vigo fuera del trazado. Entonces ya se advirtió -sobre todo UGT y los empresarios de la CEP- que esa decisión supondría acelerar la llegada del AVE pero un error a medio y largo plazo porque sin Vigo y Pontevedra y sus respectivas áreas -800.000 usuarios potenciales- el tren viajaría vacío o habría menos frecuencias a Madrid. Tras un mes en marcha, se ha confirmado lo primero y no tardará en ocurrir lo mismo con lo segundo. Y todo por no aceptarse la 'L', una entrada única para las ciudades gallegas desde Ouresne a Coruña pasando por Vigo, Pontevedra y Santiago. ¿Por qué no? Vamos por partes.

Paco Vázquez y Sánchez Bugallo se negaron a aceptar otras propuesta que la que manejaba el Ministerio de Fomento, un eje central directo, como una autopista única. Ante esta posición, Vigo se limitó a seguir la discusión como oyente, reduciendo su intervención a la misión realizada por empresarios y UGT ante Manuel Fraga y los alcaldes de las dos ciudades, que resultó un fracaso: Vázquez no los recibió; Bugallo dijo que ya estaba decidido y Fraga se cruzó de brazos tras la respuesta de los dos regidores. Lo ocurrido desde entonces -millones gastados, trenes vacíos, Vigo sin línea- es sólo la consecuencia de muchos errores, incluido el papel de Vigo.

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