Opinión

julia enya holter


LA CRÍTICA musical


Se coge algo de Laurie Anderson, se añaden gotas de Kate Bush, se coloca sobre un fondo de Enya y ya tenemos a Julia Holter, la sensación de 2012. Holter no niega las influencias, evidentes: su propuesta musical parte del minimalismo de todas ellas. En Vigo, en la tarde-noche del domingo, una batería, un teclado y un chelo, suficiente para demostrar que se puede superar en rarismo a The White Stripes, que prescindían de bajista. El ambiente, único: la terraza del Auditorio en uno de los contados días al año en que puede resultar un escenario privilegiado, sin viento, con temperatura idónea y un paisaje que la propia Julia Holter no se cansó de alabar con sinceridad.

El concierto, un repaso a su música, repetitiva hasta convertirse en un mantra que como tal puede resultar hipnótico para los fieles pero también incomprensible. Holter tiene un público que sabe a lo que va y parece poco probable que los poco más de 100 espectadores se sintieran desconcertados por una artista que está comenzando a ganar posiciones a nivel internacional tras la salida al mercado de “Ekstasis”, con canciones magnéticas tipo 'In the same room'. Resumo: a quien le guste “El árbol de la vida” le gustará Julia Holter.

Asunto aparte es el festival Sinsal, convertido en una marca reconocible y singular que merece un aplauso por su coherencia en la elección de artistas minoritarios pero no “frikis”, ni mucho menos. Tras la desaparición del Are More, que había conseguido prestigio internacional –otra de las herencias que dejará el actual alcalde- se ha convertido en la última gran baza para que Vigo saque la cabeza y suene más allá de sus fronteras. Julia Holter fue un puntazo, y la terraza del Auditorio, otro.n

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