Opinión

josé blanco y el ave

Trataba ayer Carmela Silva de subsanar su grave incompetencia de esta semana en la comisión de Fomento presentando una batería de preguntas al ministerio para que explique qué ocurre con el AVE Vigo-Ourense por Cerdedo. Es la prueba definitiva de que no se enteró de lo que le había contestado el número dos de Ana Pastor, quien hábilmente le doró la píldora a la diputada y concejala asegurando que el AVE directo por Cerdedo es una prioridad absoluta para a continuación advertir de que todo el proyecto sería reiniciado casi desde cero. Hasta tal punto fue el gol que le coló que Silva se despachó con un glorioso comunicado que bordea el ridículo anunciando que el ministerio se había plegado a todas sus exigencias.... bien se ve que no sólo no fue así, sino justo al contrario: que habrá que volver a redactar y aprobar una declaración de impacto ambiental, lo que equivale a muchos más años de trámites y en definitiva a mantener la condena a circular desde Vigo a Ourense dando un rodeo por Santiago.

Según parece y cuentan en fuentes del PSOE, el propio José Blanco se enteró de lo que había pasado y dio el aviso a Abel Caballero. Debe ser cierto, porque al día siguiente, el Gran Timonel tuvo que hacer auténticos equilibrios para no dejar quedar mal a su número 2 ni tampoco de forma rotunda a Ana Pastor (para no estropear su estretegia anti-Feijóo), reconociendo al mismo tiempo que la supuesta prioridad del AVE a Vigo se había diluido.

Quizá la primera conclusión de todo ello sea que el PSdeG debería renunciar a exigir la dimisión de Silva en Vigo como concejala (total, son tres años perdidos de todas formas) y obligarle en cambio a abandonar su puesto en el Congreso para evitarse bochornos como ese al partido socialista en Madrid, donde todos los focos están colocados.

La otra conclusión, no menos lamentable por previsible, es que los vigueses estamos condenados a viajar por Santiago desde hace 10 años, cuando la ciudad se quedó al margen del debate sobre la entrada de la alta velocidad: mientras en Vigo se abría una discusión estéril, los alcaldes de Coruña y Santiago decidieron fijar como prioridad inversora lo que denominaron 'eje central'. La Xunta lo apoyó, luego el Gobierno del PP, luego el del PSOE...

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